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Siete corazones, mente rota by Antonio Caro Escobar

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El tiempo apremiaba, el reloj no dejaba de sonar con su continuo tic tac. Las agujas eran dagas que se clavaban en mi pecho a cada movimiento. Aún así no podía dejar de correr.

Creía no llegar a tiempo, a pesar de que no era lo que realmente me molestaba de todo aquello. Las prisas son las que me matan, el stress que me crea, la tensión que acumula mi cuerpo. Todo es un compendio de circunstancias que hacen de mi vida un torbellino.

Hasta que la conocí a ella. Entonces todo en mi vida cambió. Fue el bálsamo que necesitaba, y que no acababa de encontrar en mí día a día.

Estaba sola en aquel banco, como si alguien la hubiera dejado con mucho mimo, con miedo a que se dañara. Era una carta, el siete de corazones de lo que parecía una edición especial. Estaba completamente nueva tenia el dibujo del conejo blanco de Alicia en el país de las maravillas en una esquina y en la opuesta el valor  que marca la carta. Que como ya he comentado es el siete de corazones. ¿Que hace de especial este hallazgo os preguntaréis? No lo se, quizás el momento delicado en que lo halle. Quizás el hecho en si. De que el siete ha sido mi número de la suerte, o al menos en el que yo deposito mi confianza. Quizás el corazón símbolo del amor, o también es posible que simbolice el hecho de ser el siete de corazones y como los gatos tienen siete vidas, me este diciendo que la vida no se acaba en este momento por el que estoy pasando, hay más vidas. Por ello debo seguir adelante y ser consciente, todo pasa. Solo vivimos una vez y el tiempo no se para,  el pasado es para recordarlo, pero sin encerrarnos en él,  el futuro es algo que ha de llegar, pero no esta en nuestras manos manejarlo a  nuestro antojo,  por mucho que provoquemos las cosas, la ruleta de la vida tiene una forma irónica de decirnos soy quien manda, girará  y parará cuando ella decida.

Nuestro presente es lo único que en verdad es nuestro, que debemos vivir el día a día sin el agobio de lo que podrá pasar mañana, y sin el resentimiento de lo que pudo haber sido y no fue, por no haber hecho las cosas de otro modo.

Diréis que todo eso no puede haber salido de una simple carta dejada al azar en un banco en medio de una calle donde pasan habitualmente miles de personas, pero amigos/as míos, el azar es así de caprichoso y se muestra como y cuando quiere. Esta carta estaba destinada para mí ¿Por qué? No lo se, como dice la Biblia. Los caminos del señor son inescrutables, por tanto buscar un porqué o un cómo, no tiene sentido.

Pero lo que si tiene sentido para mi, es que mis prisas se aplacaron, el stress que sentía, disminuyo hasta el punto de adelantar más haciendo las cosas una a una, y bien, que no varias a la vez y errando continuamente.

Muchos pensaréis que es una mente desquiciada la que escribe este texto. Posiblemente así sea, pero decidme. ¿Que es la locura? O mejor aún. ¿Aclaradme que es la cordura?  ¿Quién juzga el que esta en su sano  juicio o es un orate? Lo único que si se que cogí aquel siete de corazones que tantas cosas decía para mi y lo guarde en el bolsillo interior de mi chaqueta cerca de mi corazón. No es que quisiera que simbolizara el ocho símbolo del infinito. más bien quería que sintiera el latir de mi reloj y oyera su boom, boom, acompasando al tic tac del reloj del conejo blanco.

 

Mi suerte dio un vuelco total, la vida me cambió desde ese minuto uno, en el que decidí recoger esta carta y llevarla conmigo. No vayáis a pensar que me cambió porque jugué a la lotería y me toco el gordo, o que encontrara el amor de mi vida, mi media naranja, mi Némesis. ¡No! Nada de eso la suerte no es así, la suerte va más allá de lo material, como lo es el dinero, o de temas sentimentales, eso son cosas que cada cual debe trabajar día a día. Si es cierto que si conseguimos un pellizco en la primitiva decimos. ¡Vaya suerte he tenido! Pero no, no es suerte, es el destino el que nos tenía preparado el momento y llegado el día nos lo entrega.

La suerte es poder levantarte cada día con una ilusión y saber cumplirla con éxito, pero un éxito personal, no mediático.

La suerte es vivir un día más disfrutando de los placeres que la vida te otorga.

La suerte es saber disfrutar de esos placeres y compartirlos con quien creas oportuno hacerlo.

La suerte es envejecer año tras año, sabiendo que tu vida ha sido plena sin haber dañado a nadie.

La suerte es saber que todo absolutamente todo se acabara un día, pero para cuando llegue ese día, tu estarás preparado para depositar la carta en un banco, y cuando llegue el siguiente destinatario la encuentre, la coja y se de cuenta que el tiempo es efímero, y la vida es valiosa, por mucho que nos neguemos a ello, llegara el día.  Nos veremos en la vicisitud de dejar la carta de la suerte, la cual supimos o no administrar.

Taller de Escritura FlemingLAB “Escribir a partir de una carta”

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