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Esperando a Laura by Francisco J. Martín

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Eran algo más de las 7 de la mañana y amanecía con una débil nevada y 6º bajo cero en Aspen, aunque en el Red Pine Hotel de esa localidad se disfrutaba de unos envidiables 22º. La noche anterior había llegado un grupo de esquí en un cómodo minibús proveniente del aeropuerto local a poco más de 10 kms., y a estas horas los esquiadores ya iban saliendo de sus habitaciones y accediendo al comedor principal donde se serviría un magnífico desayuno, y donde se encontrarían con su guía, Mike, quien les ayudaría durante toda la jornada.

Los primeros en bajar fueron Margaret y Neil, una pareja de Oregón que quería disfrutar de su primera semana de luna de miel en la nieve virgen de la estación, más tarde se unieron Job y Mary, de Arizona, quienes repetían estancia en ese mismo Hotel desde hacía al menos 6 años ya que les encantaba la tranquilidad y comodidad que se respiraba en él, y su salida directa a las pistas. Ambas parejas se conocieron la noche anterior, junto a Laura que venía de California, en su llegada al Hotel donde Mike les dio la bienvenida a la semana de esquí en Aspen, y les informó de los horarios y la previsión de actividades a realizar al día siguiente, que comenzaban con el encuentro en el comedor del Hotel después de desayunar, a eso de las 9 horas, para comentar en que emplearían la jornada. Laura quería algo de información adicional,

  • Es la primera vez que vengo a Aspen y no conozco las pistas ¿me podrías informar un poco sobre las zonas y pistas de la estación? —preguntó Laura a Mike
  • Por supuesto, en un minuto. —le respondió

Y ambos se quedaron en la cafetería repasando el mapa de pistas de la estación de esquí, mientras el resto se fue directamente a sus habitaciones con idea de descansar del viaje y estar en forma para el día siguiente.

El gran reloj del amplio salón comedor marcó las 9 horas y ambas parejas esperaban concierta emoción la llegada del guía de un momento a otro, aunque repararon en que su compañera de grupo, Laura, no había bajado a desayunar. Unos diez minutos más tarde llegó Mike, saludó a los esquiadores y les informó del parte meteorológico, indicándoles que por el momento deberían esperar un poco a salir ya que la previsión daba cielo despejado en una hora, lo que unido a la reciente capa de nieve que estaba acabando de caer dejaba las pistas en un estado excepcional, y merecía la pena esperar un poco. Se preguntaron todos por Laura, y Mike tampoco tenía idea de que había podido pasar, no la había visto desde la noche antes cuando se quedó con ella repasando el mapa de pistas y circuitos de la estación.

Llegaron a la conclusión de que se habría quedado dormida y Mike avisó a recepción para que fuesen a despertarla. Mientras hacían tiempo para que bajara, les adelantó que aunque los cinco del grupo tenían buen nivel, el primer día lo iban a pasar esquiando en pistas de mayor y menor dificultad para tomar contacto con el tipo de nieve tan especial de la zona, y que Mike pudiera ver realmente como se defendía cada uno en las distintas pistas y pendientes. Les daría algunos consejos útiles y harían una pequeña salida a la zona fuera de pistas al final de la jornada. Y como siempre, después del duro día de esquí nada mejor que disfrutar de la piscina cubierta y del spa del Hotel para relajar los músculos.

  • ¿Es cierto que podremos hacer más de un día de heliesquí? Estoy deseando de flotar en esa nieve tan fantástica que se ve desde aquí —preguntó Neil
  • Lo intentaremos, si el tiempo nos lo permite. Seguramente no serán dos días consecutivos, debéis pensar que son bastantes millas de esquí y supone un gran esfuerzo que hay que recuperar bien antes de repetir. —le respondió Mike.

Cuando acabó de pronunciar esta frase, Mike pensó que con estos preliminares ya había pasado algún tiempo y seguían sin tener noticias de Laura, e hizo el ademán de levantarse para volver a avisar en recepción, cuando en ese preciso momento escuchó un alboroto y se giró de golpe viendo como Maggie, una empleada del Hotel, bajaba corriendo por la gran escalera de madera dirigiéndose a recepción, con el gesto descompuesto, sollozando,

  • ¡Harry, Harry! —gritaba

Mike también fue hacia allí,

  • ¿Has visto a Laura? ¿Qué sucede? ¿Qué ha ocurrido? —preguntaba Mike

En ese momento apareció el jefe de seguridad del Hotel, Harry K. quien trató de calmar a Maggie. En unos minutos recuperó el resuello lo suficiente como para tratar de articular palabra y decir lo que había visto en la habitación de Laura,

  • ¿Qué has visto? Cuéntanos… —la interpeló Harry
  • La chica no está, no hay nadie en la habitación, ni tampoco en el baño. Parece que el baño no se ha usado, está todo seco y las toallas limpias y bien colocadas, la cama no está desecha, yo diría que nadie ha dormido en ella, pero la alfombra…
  • ¡Sigue ¿qué más?! —insistió Harry
  • La alfombra está manchada de sangre… ¡mucha sangre! —Maggie se echó a llorar.

Rápidamente Harry y Mike subieron a la habitación y entraron con cuidado. Efectivamente la descripción que les acababa de hacer Maggie era exacta. Miraron bajo la cama y en los armarios, y no vieron nada. Laura había llegado con una maleta y una bolsa de viaje que no estaban en la habitación, ni había ninguna prenda ni calzado en el armario.

En vista de ello, salieron y cerraron la puerta, y Harry dio instrucciones de que nadie entrara. “Puede ser que Laura haya abandonado el Hotel, incluso sin ser vista, aunque no sea nada fácil, puede ser que le surgiera un imprevisto y tuviese que marcharse, pero el hecho de que haya sangre en su habitación le da otro cariz a la situación”, pensó Harry, y a continuación llamó al Sheriff de Aspen y le contó lo que pasaba. Éste le dijo que enseguida enviaría una patrulla para preguntar a los huéspedes y a cualquier persona que hubiera tenido contacto con Laura, y unidad especial para tomar datos y muestras en la habitación y en el Hotel. También le pidió los datos de Laura que figuraban en el registro del Hotel y le dijo que pondría al frente del caso al detective Frank Malone que era un gran experto en homicidios y desapariciones.

Una vez hecho esto, y siguiendo las indicaciones del Sheriff, Harry y dos de sus ayudantes fueron avisando, lo más discretamente posible, a los huéspedes de que no podían salir del Hotel hasta que la policía hubiera hablado con ellos. Era la hora de salir a esquiar y algunos no querían entender lo que ocurría, estaban ofuscados, menos mal que todavía nevaba y no se había abierto paso el Sol.

Pasado un rato, Harry se acercó a la mesa donde estaban las dos parejas de esquiadores y Mike, y les preguntó por Laura, por si alguno la conocía de antes, de otras semanas de esquí, si la habían visto subir a su habitación la noche anterior,… cualquier cosa podía servir. Pero nadie sabía nada, excepto que Laura y Mike se quedaron solos en la cafetería revisando el mapa de pistas.

Notas:

Breve ficha Metodo Lakin para esta escena

Cuánto tiempo pasó desde la escena anterior con este personaje: 0, primera escena.

Personaje principal para la escena: Mike

Resumen de la escena: Es el momento de acabar el desayuno y prepararse para salir a esquiar, cuando se descubre que falta Laura y entran en juego el grupo de amigos de esquí, el guía de nieve Mike, el jefe de seguridad Harry, y el detective Frank Malone.

 

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