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El juego de las frases by Diana González

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He escogido estas frases para compartir con escritores con quienes tengo una relación muy seguida -j re crivello

 

#Debes elegir con quién estar en desacuerdo

Diana Gonzalez: Estoy en total acuerdo con esta frase.

Veo bastante generalizada una actitud que no practico desde hace mucho. Es el disentimiento por el disentimiento mismo, no por la razón. Algo así como “no sé de qué se trata, pero me opongo”. Luego, casi como paso obligatorio, dos o más personas sosteniendo con intransigencia  diatribas más o menos violentas, en la que ninguno cede. Su razón es la totalidad, muchas veces solo escucho sin participar, y me causa gracia porque la más de la veces cada uno solo es propietario de una parte de una verdad mayor que les incumbe, pero en su obcecación por defender su idea, por superar al otro, pues eso, no la ven.

Eso hace que sea bastante selectiva a la hora de estar en desacuerdo. En mi equipaje llevo oídos y mi aceptación a que puedo estar equivocada, mi finalidad es aprender, tener una discu-charla que me enriquezca, en la que el feedback redunde en algo nuevo y mayor. De lo contrario me limito a escuchar

Totalmente, elijo con quien estar en desacuerdo.

#Nunca ames como alguien te dice que debes estimar

Diana Gonzalez:

Respecto a este punto creo que en general hemos pauperizado el amor.

Hay tanto libro y tanto discurso al respecto, y lo que es peor, tanta gente que sigue las pautas marcadas. Se han popularizado un montón de “Quedate con quien te valore…”, “Si no te busca, no te llama, no te tiene en cuenta. No tengas en cuenta.” Puajjjjj.

Anda por ahí un discurso, para mí lamentable, de Meryl Streep, que no sé si será de ella, también le atribuyen un montón de tonterías a Jorge Luis que jamás dijo. Pero bueno, sigamos con el discurso de la tan galardonada actriz, comienza diciendo algo así como que ha llegado a una edad donde no está dispuesta: y sigue con una sarta de actitudes intolerantes, inteligentes, pero sobre todo intolerantes. Y hala allí millones repitiendo sin pasar nada por su propio tamiz. Que la insulina inyectable es buena, para los diabéticos, en mi caso le dejo la labor a mi páncreas.

Creo que en general, que malas son las generalizaciones, pero bueno, creo que amamos desde nosotros y nuestras propias necesidades, desde la propiedad, desde nuestra voluntad de estar con ese alguien al que a veces no vemos tal cual es.  Creo que ahí tendríamos que cambiar la óptica. No sé como definirlo pero sería algo así como amar desde el otro, desde las necesidades del otro, desde el estado de ánimo del otro. No para borrar nuestra identidad, nada más para acoplarnos sin traumas. Y vuelta la mula al trigo, la gran parte de las peleas que veo entre hermanos, parejas, amigos es por querer tener razón, por sentirse defraudados, por no soportar las actitudes de la otra parte. Luego, si conozco a la otra parte, puedo asumir mejor sus actitudes molestas; la defraudación también habla de una expectativa no cubierta, a veces hemos sobredimensionado nuestras expectativas. Quizá el mejor ejemplo que encuentro es cuando una pareja hace el amor. ¿Cuantos de todos los que hacen el amor están pensando en su propia satisfacción? ¿Cuantos piensan en satisfacer a su pareja?

Con los hijos otro tanto. Todavía hay padres que se creen dueños de sus vidas. De chiquitos los meten a hacer veinte mil cosas porque sus hijos, su de ellos, son los mejores. La voluntad del niño, ¿se tiene en cuenta?

Con los padres, otro tanto. Cuando se hacen un poco dependientes hala, que lo cuide otro.

Hemos aprendido el amor con mezquindad, con concesiones y abstinencias. En mi humilde opinión, es todo lo contrario. No es una transacción, se da y punto. Si el receptor lo agradece, bien. Si no sabe recibirlo, también puede que lo hayamos dado mal. No es lo mismo amar que saber amar.

Creo que el amor es tolerancia, comprensión y olvido.

El amor es la única razón de la sin razón. Todo lo demás lo podemos evaluar, cotizar, medir, contabilizar, razonar, tasar, emplazar. Para mí, el amor grande, el amor del bueno es porque sí, no admite estimaciones.

No lo estoy sublimando, ni poniéndolo por las nubes, al contrario, habría que bajarlo a la tierra y ponerlo al alcance de quienes somos desde la teta.

#Todos tienen una pequeña patria desde donde hablar

Diana Gonzalez:

Puedo entender esta frase de varias maneras, una te la conteste por whatsapp.

Si, creo que desde esa pequeña patria nos referimos a la vida por lo recogido en la propia cosecha.

Corremos un riesgo, que nuestro discurso sea dado desde una baldosa. En ese caso, nuestra pequeña patria será una frontera, un cierre, un límite.

No he visto Juego de Tronos, o he visto muy poco, y no he leído los libros. De lo poco que ví, con el personaje que más me identifiqué fue justamente con Daenerys, la madre de los dragones. Por lo que contás pareciera un momento fenix. Todo corrupto, el fuego intempestivo, la agresión del poder en manos de ella, muerte, la fidelidad de la bestia. La belleza del hongo de humo de la bomba atómica. La magnificencia de la destrucción. La promesa del Asgard. Quizá un nuevo comienzo. Si fuera música sería algo así como la cabalgata de las valkirias.

Respecto a las sociedades que hemos formado, para mí, sigue habiendo una diferencia sustancial entre occidente y oriente.  Y peor marcada después del cristianismo y sus insanas prácticas. Coletazos de los que aún no nos hemos recuperado.

Las capitalistas sociedades que nos han tocado en suerte tienen dioses peligrosos a los que se responde sin tener muy en cuenta de que manera. Eso nos ha transformado en sociedades crueles, egoístas, desparejas, explotadoras.

Creo que los seres podemos vivir o durar.  En estos momentos en latinoamérica y desde hace ya mucho tiempo, cuya situación para mí es un plan que no falló, en realidad no se vive, se dura. Se ha llevado la aspiración del hombre de a pie, a su mínima expresión, sobrevivir.

Los seres humanos podemos vivir con poco alimento, cubiertos de necesidades reales o inventadas, pero no podemos vivir sin filosofía.

Para mí hemos creado una sociedad distraída y distante, hambrienta y voraz, competitiva e incompetente. Y en este Armagedon contamos con pocos elementos, pero poderosos, amor, educación, arte,  amor.

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