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DESCUBRIENDO A Nuria Viuda

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M – ¿Por qué escribes? ¿Hubo algún momento puntual que te abocó a comenzar a escribir?
NV – Existe algo atávico que me condena a realizarlo y no es explicable, supongo que se trata de la voz interior que todos poseemos y en mi caso se manifiesta escribiendo. Alguien dijo que todos llevamos un artista dentro que pugna por salir y estoy de acuerdo. Admiro lo multidisciplinar pero yo soy torpe y solamente escribo.
Desde niña he leído muchísimo porque los libros en mi casa estaban por doquier y mis padres leían y compraban casi todas las semanas.
Hubo personas y familiares en aquella época que iban a casa a escoger libros, unos los devolvían y otros no, funcionábamos casi como una biblioteca y mi padre siempre recordaba los libros que no retornaban y quien se los había birlado. Sufrió mucho con la pérdida de los santos inocentes de Delibes y se acordó siempre de aquel que nunca se lo devolvió, pero era incapaz de reclamarlo, en eso me parezco a él, me da como vergüenza ajena, por eso prefiero regalar y nunca presto ningún libro. Llámalo codicia literaria pero no presto nunca mis ejemplares.
Comencé a escribir en la primera adolescencia, que yo recuerde, aunque hace poco descubrí un poema, que escribí con siete años, oculto en un libro de Antonio Machado de poemas para niños con unas ilustraciones maravillosas. Reconozco que también la envidia y la admiración hacia todos los autores que yo leía en aquellas mi infancia y adolescencia hicieron estragos. Cito a Enyd Blyton, Ana Frank,Oriana Fallaci, Tolstoy, Francoise Sagan,Rosalía de Castro,Victoria Holt, Lorca, Pemán. Si, leí a José María Pemán muy pronto. Fue uno de mis primeros libros de poesía, guste o no, pero era la época que era y hay que decirlo.
Empecé con diarios y cientos de cartas que enviaba a mis amigos. Ahora quisiera recuperar aquellos cuadernos para saber quién era yo con catorce años. Supongo que mi madre se deshizo de ellos horrorizada de mis pensamientos adolescentes o estarán ocultos en el trastero. Los buscaré.

M- En tu jornada diaria, ¿cuánto tiempo le dedicas a escribir? ¿Tienes algún ritual antes de enfrentarte al folio en blanco?
NV – Soy muy caótica y no mido tiempos ni poseo rituales, todo depende de mis ganas y de mi imaginación; excepto cuando se trata de artículos que he de investigar primero, entonces si soy muy meticulosa y cumplo con mis envíos a las revistas en las que colaboro: Ahora con los artículos sobre Portugal, en masticadores de letras España, por ejemplo. También cuando se me ocurre una idea, como los cuentos en homenaje a Poe que tengo recopilados y se pueden leer en la revista bonaerense “Extrañas noches literatura visceral´´ o en mi página de Facebook
“CUATRO POR CUATRO. POE, YO, Y LAS MUJERES ERRÁTICAS´´ no paro hasta dar con la resolución que redondea la idea primigenia pero después cada relato por separado es un misterio y nunca sé cómo va a fluir, me pongo a ello y las ideas van surgiendo al ir esbozando y elaborando la historia. El folio en blanco no existe porque mi cabeza va más veloz.

M – ¿Eres escritora de brújula o de mapa?
NV – Como ya he contestado arriba soy de brújula salvo excepciones. Nunca sé cómo va a acabar lo que escribo porque el texto siempre me va llevando de la mano y en el caso de los relatos o cuentos jamás tengo un final ni una historia definida; de pronto aparece la luz definitoria de la resolución final.

M – ¿Qué te gustaría reseñar sobre tu obra literaria?
NV – Que en su mayoría es intimista, variada e inédita. Yo no escribo por pasar el rato. Si fuerzo me salen escritos infumables y se nota que no estoy inspirada. La escritura ha de ser una creación sin sujeciones ni cadenas. Un acto de libertad y necesidad interna, de lo contrario es un ejercicio dirigido a otros fines que a mí no me han interesado jamás porque no creo en ello. Al escritor por interés que adopta un formato o una plantilla se le nota la prisa y acaba por caer en el círculo del eterno retorno. Carece de imaginación porque no está contando nada de sus mundos interiores o no le interesa, pero eso para mí ya no es literatura es información o transmisión escrita. Historias sin más. Todo lo que se escriba ha de tener cierta alma; de lo contrario a mí como lectora me decepciona.

M – ¿Qué piensas sobre las nuevas tecnologías como instrumentos para el escritor? ¿Ayudan o entorpecen?
NV – No cabe duda que el Word ha sido todo un invento que ayuda para pulir y ordenar, sobre todo en mi caso que soy caótica: lleno cuadernos y papeles con letra ilegible. Representa un subidón de autoestima cuando tu caligrafía es complicada. El hijo perfecto y sin aristas de la máquina de escribir. Aconsejo primero el papel y el bolígrafo y después pasarlo al ordenador para tenerlo más a salvo, aunque nunca se sabe si puede estallar todo por los aires y perderse en el espacio para siempre. Me obsesiona la desconexión repentina; en un mundo conectado, se perdería casi todo. Por eso hay que imprimir todo lo que se escribe después de pasarlo a Word o Pdf. El papel no morirá nunca si el escritor es sensato porque es palpable y puedes controlarlo aunque haya un apagón. Te da tranquilidad.

M – ¿Autoedición o editorial? ¿Piensas que aún hay recelos en contemplar la autoedición para publicar una obra?
NV – Una editorial si tiene buena distribución y mima a los autores no cabe duda que es lo ideal sobre todo en el comienzo. A todos nos gusta que nuestros libros puedan conseguirse y haya existencias en las distribuidoras. Lamentablemente el ánimo de lucro rápido y la poca consideración hacia el autor, por parte de algunas editoriales, manchan la esencia y el arte del escritor y su obra. Los libros ni vuelven a presentarse más, ni el editor acompaña a sus autores en las presentaciones, algo que me parece de suma importancia porque un escritor debe estar apoyado siempre por la figura del editor que debe defender, arropar y presentar la obra ante el público. El escritor no tiene por qué saber defender su publicación ni estar entrenado para ello. Presentarse ante un auditorio exige un esfuerzo y una valentía, superar el miedo escénico. Existen escritores con poca facilidad de palabra y no es este su cometido.
Por otra parte opino que la autoedición es muy interesante cuando ya eres un autor medianamente conocido aunque sea a nivel de tu ciudad o provincia. Te encargas de tu obra y lo haces a tu verdadero gusto sin concesiones.
Si un autor cree en su obra y puede realizar la distribución y la difusión debe trabajar para sí mismo alguna vez. Lo hicieron muchos grandes como Valle Inclán, Joyce, Dickens, Austen, Atwood. Ahora en nuestro país me acuerdo de Ángeles Caso y Lucía Etxevarría que se han lanzado a auto editarse y con éxito. Algunos escritores recelan de la autoedición pero antes de que te represente una editorial, poco o nada seria, es la opción más deseable, al menos en mi opinión, en este caso nadie como uno mismo para representarse y defender su trabajo si es que crees en lo que escribes. Se puede controlar mejor el precio de venta si se es coherente y legal.
En este sentido no olvidemos que los precios de los libros son abusivos en una época en que deberían estar al alcance del bolsillo de un niño. Son ya artículo de lujo y no puedes ir de librerías o de presentaciones comprando todo lo que te gustaría porque no comerías. Dickens ya hablaba de la rapiña de las editoriales y del ánimo de lucro por eso se auto editó. Tampoco estoy de acuerdo en pagar por publicar, me resulta un acto de soborno al editor y nunca sabrás si valora verdaderamente tu trabajo o lo hace solamente por dinero. Es un arma de doble filo. Prefiero que una editorial se quede con la ganancia pero que crea en sus autores y les publique y difunda la obra sin coste alguno para ellos, el trabajo y la creatividad que lleva escribir se ha de valorar sí o sí; de lo contrario no merece la pena, ni el esfuerzo.

M — Cultivas varios géneros: poesía, narrativa, artículo de opinión. ¿En cual de ellos te sientes más cómoda?
NV – Me gusta mucho el género epistolar porque lo practiqué mucho y ahora emerge de una manera muy lírica en mí. Tengo algunas cartas publicadas en Astorga Redacción y un trabajo inédito en los cajones.
Leo Y he leído mucha literatura epistolar porque me fascina. Siempre he sentido mucha curiosidad por lo que los demás escribían a sus seres queridos. Desde Carta al padre de Kafka al De profundis de Wilde o carta a un niño que no llegó a nacer de Oriana Fallaci. Para mí, todas ellas, fascinantes.

M – ¿Cuál dirías que es tu seña de identidad como escritora?
NV – No puedo contestar a esa pregunta porque no lo sé. Ante todo soy lectora, esa es mi seña y lo que más me identifica, eso y rastreadora de libros.

M – ¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto?
NV – Quiero sacar mis “Crónicas de los días que pasan ´´porque es un trabajo diario y se va a convertir en inabarcable por prolífico; pero he reunido un conjunto de ellas ya en un sólido bloque listo para imprenta. Solamente me hace falta un empujoncito y listo.

Gracias por vuestra atención hacia mi trabajo.

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