Sin categoría

Poesía Vieja by Félix j. Rosáles

Entre el tedio del canto de palomas
pasaba siempre por las tardes
ocultando las manos
tratando de pisar su propia sombra
en su afán no lo alcanzó
jamás la lluvia
conocía el vacío del sol
a su hora de pasar
era la hora de gestar
el tiempo redimido.
Cuando vino el crujir de dientes
y el redoble lejano de campanas
allá en su otra vida inalcanzable,
no volvió a pasar
hasta el día del milagro.
Se vistió de un niño con varabas incendiadas
y ahora salía descalzo y sonriente
más veloz que el tiempo y que la sombra
hasta hacerse transparente

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s