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LA FÁBRICA DE SOMBEROS DE OLIVEIRA Y PALMARES by Nuria Viuda.

De la serie Portugal Seduce…

Situado en la rúa de Oliveira junior en la localidad de Sao Joao da Madeira, muy cerquita de Aveiro, se encuentra el museo de la chapeleria, que destaca por sus líneas sobrias como corresponde a una construcción industrial de principios del siglo veinte, que albergó la fábrica de sombreros más importante de Portugal.

En 1891 Antonio José de Oliveira junior (figura muy apreciada al que el gobierno concedió la distinción al mérito industrial y agrícola) y Pedro Martins Palmares, fundan la fábrica a vapor Oliveira y Palmares que introducirá la producción de sombreros finos fabricados con pelo de conejo. La primera fábrica con máquinas a vapor que producirá doscientos mil sombreros al año.

Primeramente las instalaciones se reducían a dos edificios en el centro de la población; más tarde estos espacios quedaron obsoletos por exiguos, debido a la demanda de la clientela, y hubo de construirse la“ Fábrica Nova´´ un solo y gran edificio en la periferia con un coste elevadísimo para la época (110 contos)

La Fábrica Nova fue fundada en 1914 con todo tipo de maquinaria importada de Alemania, especializada para su época, Innovadora en cuanto a las técnicas de fabricación, hasta el punto de contratar técnicos extranjeros para formar a los operarios sombrereros. Se logró así una enorme producción de este mítico complemento y fue la única fábrica en Portugal que creó el sombrero de moda, realizado en lana de carnero merino, rivalizando en calidad con los anteriores de pelo de conejo como ya hemos citado anteriormente.

Este gran progreso técnico dio lugar a una turba de la clase trabajadora que se rebeló ante el temor de quedarse sin trabajo; dando origen a un período de revueltas sociales que el escritor Joao Da Silva dejará plasmado en su novela Uñas negras.

Calmados los tumultos, la fábrica inicia la producción de sombreros de lana merina para hombre, mujer y niño. Este aumento de la oferta, y la calidad de su confección, permite el ascenso y la consolidación de la fábrica.

En 1918 se crea una sección innovadora de sombreros de paja, para caballero y niño, que una década más tarde serán muy demandados en Suiza y gozarán de una gran aceptación en todo el mercado nacional.

En 1919 a la muerte de Palmares la firma es vendida a un grupo de empresarios de Oporto por 700 contos y se crea una sociedad en la que Antonio José Pinto de Oliveira e hijo pasan a figurar como administradores.

En los dos primeros años de actividad una parte importante de las ganancias es reservada para seguros de asistencia al trabajador en caso de accidente, invalidez y jubilación. También se construye un barrio para los operarios.

En 1922 las diferencias entre la familia Oliveira y los socios conducen a la salida de los fundadores de la empresa y a la venta de sus acciones a la sociedad: Borges & irmao.

En los años siguientes el declive es evidente debido al desuso de sombreros y diversas carencias técnicas. Para salvar este obstáculo la empresa se fusiona con la firma: Manuel Luis Leite e hijo, lo que propicia la adquisición de máquinas nuevas que darán mayor capacidad productiva, a la vez que se introducen nuevos modelos de sombreros de lana merina para señora, y se crean dos nuevas áreas de corte y preparación de lana; así como una serrería de madera que darán trabajo a mil doscientos operarios y se llegarán a producir a diario mil quinientos sombreros.

En la década de los años treinta la empresa se ve forzada a aumentar la diversidad de productos debido a diversas crisis. Se comienzan a fabricar recauchutados para producción de suelas de calzado deportivo con una técnica innovadora para la época y así, el calzado marca

“Sanjo´´ se consolidó rápidamente en Portugal. En esta época la empresa se lanzó al mercado internacional participando en ferias y exposiciones obteniendo varios galardones.

En décadas posteriores la crisis por el declinar del uso de sombreros y la intervención del estado, que concentró todas las cortadoras nacionales de pelo y lana, constituyó el golpe definitivo para la empresa. A pesar de ello la fábrica se destacó por las condiciones favorables que ofrecía a sus operarios: salarios por encima de la media, subsidios vacacionales y de navidad, gratificaciones y servicios de apoyo como el puesto médico en previsión de accidentes laborales, en el que también se suministraban medicamentos ,cantina y viviendas.

Después de atravesar todo tipo de adversidades a lo largo de la mitad del siglo veinte, e incapaz de resolver sus problemas económicos, la fábrica cesa definitivamente su actividad sombrerera en 1995 y al año siguiente, la mayor y más importante fábrica de sombreros de esta región, que durante décadas formó a generaciones de sombrereros, cesa toda la actividad restante.

Hoy permanece abierto un museo en sus instalaciones. Un lugar en el que conocer lo que fue la industria sombrerera y que alberga como un tesoro su maquinaria.

Como curiosidad añado que actualmente existe FEPSA: fundada en 1969 en Sao Joao Da Madeira como consolidación de seis fábricas de sombrerería, con raíces en el inicio de los años veinte del pasado siglo, herencia indudable de Fábrica Nova, que en el año 2018 fabricó réplicas del sombrero del poeta  y escritor portugués Fernando  Pessoa para una exposición en el centro Reina Sofía de Madrid.

Si viajan a Portugal, por favor, cómprense un sombrero. No es una orden, nada más lejos, pero sí un consejo tentador. ¿No les parece?

NURIA VIUDA.

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