joyas para leer

HELADO CON CASTAÑAS by Aneizar L.

El teléfono no dejaba de sonar y Amanda buscaba entre los cojines del sofá para poder contestar la llamada, cuando por fin lo encontró la llamada ya se había cortado. No espero a que llamaran de nuevo, fue ella la que contestó la que llamó esta vez. Al otro lado de la línea contestaba su compañera de trabajo, la cual estaba haciendo su turno desde hace unos días.

       —¿Dime Nadia?

       —¿Cómo vas con el confinamiento? ¿Todo bien?

       —Si, muy aburrida. — Nadia suspiro al otro lado de la línea.

       —Pues si te contará yo como tuvimos nosotras las noches en la fabrica… Alucinabas.— Amanda esperaba que su compañera continuase, al ver que esto no ocurría pregunto.

       — Ya paso el día de los Santos… ¿Ha vuelto?

       —Que miedo pase… Espera, ¿Cómo qué si ha vuelto? ¿Ya lo sabias?

       —¿Pero qué pasó?— volvió a preguntar Amanda muy ansiosa. Pero sin contestar ninguna de sus preguntas.

       —Era una respiración, en la entre planta tía.  Solo eso, solo la respiración… Luego la muñeca de la castañera se puso blanca y se apago la luz…

—Nadia recuerda que la luz va por sensores…

       —Lo se… por mucho que nos movimos no se encendió. Había tantos ruidos.— Su voz temblaba y era quebrada al pensar en lo pasado esa noche.

        —El año pasado por estas fechas paso lo mismo, estuvo unos días y después no se volvió a escuchar… es demasiado extraño.

       —Algo me contó Majo, pero estaba pasándolo tan mal que baje al control de máquinas y me olvide de la entreplanta. Voy a prepararme tengo que ir hacer unos recados. Suerte con la noche.

        —Que descanses.—Amanda cuelga y terminar de prepararse, en unas horas tiene que estar de vuelta en la fabrica de helados para comenzar su turno después de tantos días.

Se la ve nerviosa y más con lo que su compañera le cuenta, ya se le había olvidado los días que pasaron investigando de que se trataba el ruido de la entreplanta. No pasan cañerías de agua, ni de gas. No hay puntos ciegos en la pared y da completamente a la calle.

Da igual que estés cerca, que lejos… se escucha claramente a partir de media noche una respiración calmada, como si alguien durmiese. ¿Quién será el que vuelva por el día de los difuntos?

Amanda se puso a recordar el día que lo escucharon ella y Majo por primera vez. Serían más o menos la una de la madrugada subían las escaleras a la primera planta para buscar unas facturas en las oficinas y en ese momento en el que iban abrir la puerta un ruido sonó muy cerca de ellas…

Al principio confundidas solo buscaban un poco de confianza mirándose una a la otra, pronto entenderían que no era un problema del viejo edificio. Si no algo o alguien que decidía estar allí con ellas.

Primero quiso investigar con mucha curiosidad Majo, subió los escalones y se paro de frente a la pared…

        —¿Hola?

        —Majo… ¿Enserio esperas que te contesten?— Ella simplemente se cruzó de hombros y siguió allí quieta conservando la calma que le quedaba. No sabían si sería el miedo o el cansancio del turno de noche, pero otra persona un poco más despierta no estaría allí esperando encontrar algo.

La presencia de ese ser no tardo en hacerse notar, la respiración era calmada y muy clara. Sonaba frente a Majo, ella no huyó (por muy asustada que estuviese). Amanda no vacilo y comenzó a seguir los pasos de su compañera camino a encontrarse con quien estuviese intentando comunicarse con ellas. Pero fue totalmente al revés cuando la presencia fue en busca de la joven, colocándose detrás de ella para respirar cerca de su oreja. Amanda se congeló, no esperaba que eso ocurriese de esa manera.

       —¿Lo escuchaste? Estaba detrás de mi.— Majo simplemente asintió.

Las siguientes noches pasaron de la misma manera, ese ser aparecía a unas horas determinadas de la madrugada y ciertos días del año. Y así se pudo corroborar al año siguiente. Cuando Nadia le contó revivió todo.

Ya era la hora de entrada en la fábrica, las compañeras del turno de tarde salían sin novedades, Majo aun no había llegado y Amanda se quedaba sola durante media hora junto a la muñeca decorativa de la entrada de las oficinas, “La castañera”. No tenía una cara adorable, ni parecía que te fuese a regalar un cucurucho de castañas… Se sentía todo lo contrario. Nada más llegar Amanda paso la tarjeta para fichar y la puerta de trabajadores se abrió, no sin antes escuchar la primera respiración de bienvenida de la noche procedente de la entreplanta. La chica cerró la puerta detrás de ella y fue a cambiarse y controlar que el panel de maquinas siguiese funcionando.

Todo parecía estar en orden, ella continuo con el resto de tareas y pronto llegó su compañera para continuar con el turno. La noche fue pasando tranquila y sin nada diferente a otra, cuando pasó de la madrugada el visitante se hizo presente. Mientras Majo regulaba la presión de los enfriadores, Amanda se acerco ante la curiosidad a la entreplanta. La respiración seguía moviéndose por esa pequeña zona, la joven cautelosa no se movía del primer peldaño. Al final esta volvió a su ronda antes de ir en busca de su compañera, que llevaba un rato sin dar señales de vida. Majo que pensó igual que Amanda, fue a la entreplanta para comprobar si un día más ese ser venia a su visita habitual. Escucho la primera vez como un susurro, poco a poco subía el tono, dudosa coloco su oreja pensando que procedía de detrás de la pared.

   —¡AH!— De un solo tirón Majo fue arrastrada dentro de la pared, desapareciendo sin dejar rastro. Algo la había llevado al otro lado. Amanda en la otra punta de la fabrica la buscaba sin ningún existo. Cada vez se ponía más nerviosa.

      —¿Majo? Por favor, sal. Ya no tiene gracia.— Una idea se pasa por su mente, comprobar la entreplanta. —《¿Estará allí?》

Cuando llega al lugar puede comprobar que su compañera no está, pero esta vez sube. Puede escucharla a través de la pared. Al colocar la mano esta traspasa la pared, algo del otro lado la agarra y tira de ella. Pero al ser más fuerte que ella Amanda tiene el mismo destino que su compañera y desaparece traspasando el cemento y el ladrillo. Cuando a la mañana siguiente el otro turno entran a trabajar no pueden creer que las dos mujeres hayan desaparecido sin dejar ni un pelo. Lo único que pudieron notar es que todos los helados tenían un ligero sabor a castañas. Años después siguen sin saber donde pueden haber ido.

“Se cuenta que la noche de la víspera de los Santos, en la fabrica de los helados hay un portal que se abre en la media noche. La entreplanta no será buen lugar para pasar, ya que la ocupa un ente desconocido sin forma. Su respiración te llama y te confundirá hasta tenerte lo más cerca posible. Hay será cuando te absorba a su mundo, completamente desconocido para el resto de mortales. Es una incógnita también el origen y porque esta tan ligado a las castañas, es algo ignoto hasta para el más profesional en la materia paranormal. Solo recuerda que si es pasado octubre, más de media noche y solo escuchas una respiración en el aire, no la sigas… Siempre vuelve tus pasos no ira en tu búsqueda. Siempre esperara a que tu vayas en la suya”

Categorías:joyas para leer

Etiquetado como:,

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s