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¿Robo o creación artística?

La pugna entre los derechos de autor y la libertad de creación

Teresa Sesé Barcelona artículo aparecido en La Vanguardia

«Los buenos artistas copian, los grandes roban”, decía Picasso, acaso el mayor ladrón de la historia del arte del siglo XX, que se alimentó de todo y de todos. Usó sus increíbles ojos para volver mirar el mundo a través de lo que antes habían visto Poussin, Velázquez, Rembrandt, Delacroix, Courbet…, y en los sesenta, acaso en su serie más célebre, travistió una y otra vez Le déjeneur sur l’herbe (1863) d e Manet, que era a su vez a su vez una puesta en escena del Concierto Campestre (1510) de Tiziano, en el que dos mujeres completamente desnudas asisten a dos jóvenes vestidos en un paisaje bucólico. 

Los artistas han jugado a este juego durante siglos estableciendo algunas de las relaciones más íntimas que se pueden tener con una obra de arte. Pero cuando en el año 2012, coincidiendo con el 75 aniversario del Gernika , el artista vasco José Ramon Amondarain quiso recrear en ocho grandes lienzos el proceso de creación, sus diferentes estadios a través de las fotografías que tomó Dora Maar en los 33 días que duró su ejecución, el proyecto no pudo llevarse a cabo según lo previsto en el Artium de Vitoria a causa de una demanda judicial de Picasso Administration, la sociedad titular de los derechos del artista, porque en su opinión se trataba de meras reproducciones. Seguramente Picasso habría tenido algo que decir.

'Concierto campestre', 1510,de Tiziano
‘Concierto campestre’, 1510, de Tiziano Wikimedia
Le Déjeuner sur l'Herbe Édouard Manet Titulo original: Le déjeuner sur l'herbe Fecha: 1863; Paris, France Estilo: Realismo
Le déjeuner sur l’herbe Édouard Manet, 1863  Wikimedia
''Le déjeuner sur l'herbe (d'après Manet)', 1960, de Pablo Picasso
»Le déjeuner sur l’herbe (d’après Manet)’, 1960, de Pablo Picasso Album / akg-images

“Los juristas y los artistas hablan lenguajes distintos. La desconexión entre el sector artístico contemporáneo y la ley que supuestamente les debería proteger es total, son dos mundos completamente ajenos”, señala Eva Sòria, historiadora del arte y especialista en propiedad intelectual, cuya exhaustiva tesis sobre Arte contemporáneo y derechos de autor verá próximamente la luz en Editorial Reus. Amondarain se tomó su revancha cinco años después con una nueva exposición en el Museo San Telmo de San Sebastián, La risa del espacio , en la que volvía a exhibir los lienzos del Gernika pero enrollados, haciendo evidente la imposibilidad de mostrar las obras. 

“Si en el siglo XX se hubiera aplicado la Ley de Propiedad Intelectual con la misma inflexibilidad con la que lo hacemos ahora, la historia del arte no habría conocido obras tan importantes como las incontables versiones que existen del propio Gernika , y muchas de las obras de Andy Warhol o de Roy Lichtenstein no podrían exponerse en los museos más visitados del mundo”, señala Sòria, que constata que en los últimos años se ha ido aplicando una mengua sistemática de los límites que permiten el uso de obras ajenas, creando una gran inseguridad jurídica en los artistas y los museos que los exponen, y colisionando frontalmente con sus derechos de libertad de expresión y de creación.

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