narrativa

El camino de Santiago by Mercedes G. Rojo

1. LA LEYENDA DE LA LAGUNA MANZANA

Masticadores tiene el placer de presentar 8 capítulos sobre El camino de Santiago elaborados por Mercedes G. Rojo (1), periodista/escritora y editora de MasticadoresFEM. Para quienes estamos preparándonos mentalmente a realizar El Camino, seguiremos cada miércoles esta serie. —J re crivello (director de Masticadores)

Serie: Leyendas del Camino de Santiago en León I


Introducción a la serie


Hace ya la friolera de 12 siglos, surgió en Europa, atravesando España hasta llegar a Santiago de Compostela, una de las rutas de peregrinación más importantes de todo el mundo y de todas las religiones. Fue en plena Edad Media, como alternativa a las peregrinaciones a Tierra Santa que pasaban por una etapa aún más convulsa de lo que habitualmente eran de por sí, aprovechando la aparición del sepulcro del Apóstol Santiago en tierras gallegas, y respondiendo a diversos intereses políticos religiosos del momento.
Por la provincia de León, en la que yo vivo, transcurre –entre otras- una de las tres rutas que llevan a la tumba de Santiago Apóstol y que hace algunos años fueron declaradas por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad: el Camino Francés, el Camino del Norte y el Camino Primitivo. El Camino Francés tiene en esta provincia el trayecto más largo de todo su recorrido y, como no podía ser de otra manera, está jalonado de multitud de leyendas en torno a los diferentes lugares que atraviesan, leyendas de todo tipo que también forman parte de ese patrimonio inmaterial que imprime su propio carácter a cada comarca, a cada pueblo, a cada lugar al que se refiere.
Aprovechando que seguimos estando en año santo compostelano (una circunstancia que por primera vez en su historia ha ocupado dos años, a causa de la pandemia en la que nos hemos visto inmersos) quiero compartir con vosotros algunas de las leyendas que jalonan el recorrido por parte de la provincia, precisamente entre Sahagún de Campos, lugar por el que entra en ella y la Cruz de Fierro, en Foncebadón, espacio que marca la salida de mi propia comarca (la Maragatería) para entrar en el Bierzo, también dentro de la provincia leonesa. Estas son algunas de las leyendas que he ido recogiendo a lo largo del Camino, dándoles mi propia impronta para incorporarlas a la trama de una novela que estoy ultimando bajo el título Nunca llegarás a la Cruz de Fierro, espero que de próxima publicación.
Como indica el dicho: “no están todas las que son pero sí son todas las que están”. Tal vez os inspiren para recorrer este hermoso camino y conocer nuestra tierra. Cualquier época del año es buena para ello pero yo os recomiendo esta de primavera y comienzos de verano por la explosión de color que podemos encontrar en sus campos, o en el otoño, donde las tonalidades doradas llenarán nuestras pupilas de una luz mágica. Espero que las disfrutéis
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LA LEYENDA DE LA LAGUNA MANZANA

Parte de Laguna Manzana, en El Burgo Ranero. León. Camino Francés.

A unos kilómetros de Sahagún de Campos, existe un pueblo llamado El Burgo Ranero; a la entrada del mismo se encuentra un lugar que todo el mundo conoce como Laguna Manzana. Esta es su historia.
Cuentan que este lugar ya existía allá por el siglo XII, en los primeros tiempos del Camino, un lugar extramuros de Sahagún donde se aposentaron –aprovechando el flujo del mismo- comerciantes y mercaderes de todo tipo con intención de prosperar gracias al paso de los peregrinos. Dicen también que por ese motivo primero se le llamó Burgo de Sahagún. Pero hete aquí que rodeaban el lugar pequeñas lagunas en las que proliferaban las ranas, en especial y según dice la tradición en la situada justo a la entrada del pueblo, viniendo de la dirección de Sahagún; la más grande de todas, la que hoy se conoce como Laguna Manzana. Dicen que en ella crecían juncos y plantas acuáticas ocultando su profundidad y el reflejo de la torre de la iglesia. Cuentan también las crónicas que hubo un tiempo en el que salían de sus aguas toda clase de reptiles y anfibios, y que siendo tal su número llegaron a cambiar el nombre al pueblo. Sus oscuras aguas causaban tal temor y repugnancia a las gentes que muchos vecinos llegaron a cambiar sus casas y los peregrinos cambiaban su ruta y bordeaban las calles del pueblo para evitar encontrarse con cuantos bichos allí había, entre ellos gran profusión de sapos y ranas que, desde el comienzo de la primavera hasta bien entrado el verano, croaban y croaban desde las primeras horas del crepúsculo hasta que llegaba el alba, haciendo que tanto a unos como a otros se les hiciera muy difícil el descanso.
Cuentan también las noticias de aquel tiempo que corría el año 1100 cuando una tarde de junio, víspera de San Juan, apareció por el camino un peregrino que preguntó a un niño dónde buscar cobijo para esa noche. Le contestó éste que a esa hora ya solo podría encontrarlo en su casa, pero que la misma estaba tan cerca del lago que seguramente el ruido de la noche le impediría descansar bien. Sonrió el peregrino sin darle importancia a cuanto el niño le contaba y aceptó hospedarse en su morada, retirándose al aposento que le habían destinado tras dar buena cuenta de una frugal cena.
Aquella noche, como tantas otras de la primavera y el verano, el sonido de las ranas y los sapos era tan grande que se colaba por las puertas y ventanas de las casas a pesar de que éstas permanecían cerradas, e incluso con la cabeza bajo las almohadas era difícil conciliar el sueño.
Con la llegada del alba, preparado ya el peregrino para reemprender su marcha, sacó de su zurrón una hermosa manzana con intención de depositarla junto a la almohada del niño, cuando el pequeño despertó. Sorprendido porque fuera a darle la fruta cuando aún le quedaba tanto camino por delante, el viejo peregrino le dijo que había hecho el mismo muchas veces y que Santiago le había obsequiado con el mejor de los dones: “La generosidad de la gente y la ingenuidad de un niño”, y que por ese mismo motivo no le asustaban los lagos repugnantes como aquel.
Y al despedirse del infante le dio un consejo: “Cuando termines de comer la manzana, arrojas el corazón al lago. Entonces, lo verás todo más claro”. Le hizo caso el mocito al peregrino y a medida que iba comiendo la manzana iba sintiéndose más fuerte, notando como iba desapareciendo su miedo al lago. Cuando por fin arrojó sus restos al agua pudo observar como, prodigiosamente, el lago se fue haciendo cada vez más y más claro.
Y aún hoy, una parte de la laguna permanece limpia, sin maleza alguna y el croar de las ranas es suave y musical, como si la presencia de aquel peregrino se mantuviera presente pese al transcurrir de los siglos que han pasado desde entonces.


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Mercedes G. Rojo

Mercedes G. Rojo. Escritora. León, España.

Colaboradora en distintos medios y revistas, actualmente lo hago periódicamente en La Nueva Crónica de León con semblanzas dedicadas a las  artistas leonesas, además de los artículos para Masticadores y otros medios, y la coordinación de MasticadoresFEM.

            En mi haber varios libros publicados de poesía y relatos como Días Impares, Pecado de omisión yDe lunas, mujeres y otras historias(un precioso trabajo coral junto a mis compañeras Rosa Marina González-Quevedo y Noemí Montañés), y otros que aguardan en el cajón el momento de ver la luz (o no). Cuento además con varios títulos orientados a propuestas intergeneracionales como  Vamos juntos a jugar o los tres títulos de la colección  Historias y leyendas del gato maragato (La leyenda del gato maragato, La historia secreta de Pedro Mato, capitán de los maragatos y Noche de Halloween, noche de difuntos ¡¡¡uuuyyy, qué miedo!!!); y he coordinado varios trabajos corales y/o antologías como homenaje a escritoras como Concha EspinaJosefina Aldecoa, Alfonsa de la Torre, Manuela López  o Felisa Rodríguez.

Algunos de los relatos que se incluirán en la sección de MMisterio han sido finalistas en importantes concursos del territorio nacional. Además de la pasión por escribir disfruto compartiendo literatura, ya sea propia o ajena, en encuentros con público lector de todo tipo en cualquier punto donde me requieran para ello, en especial en los más pequeños, porque la literatura en particular y la cultura en general ha de ser patrimonio de todo el mundo.

Podéis conocer más detalles de mis libros, artículos y trayectoria en general a través de mi blog Entrepaleras y encinas.

Mis redes:

http://entrepalerasyencinas-mercedesgrojo.blogspot.com/http://www.elgatomaragato.com/https://www.facebook.com/mercedes.gonzalezrojohttps://twitter.com/MGRojo_valsecoMercedes G. Rojo. Youtube

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