narrativa

El caso de la triple sentencia en ciudad Agnus (Relato corto)

By Rosa Boschetti (blog)

La multitud de la plaza es sorprendida con la llegada de un individuo que, acompañado de su guitarra, comienza los preparativos para una representación. Los transeúntes detienen sus pasos para sentarse en bancos cercanos, otros se paran próximos al trovador. En los locales vecinos la mayoría apura sus tragos para acercarse y disfrutar del espectáculo, menos cuatro jóvenes que deciden llevar sus bebidas con ellos, escondidas en bolsas de papel.

El joven arranca dulces melodías a su guitarra. Su sutil voz de lamento es perfecta para acompañar las letras desgarradoras de sus canciones que expresan desamor y amistades rotas. Luego su lírica se transforma en quejas sobre la nueva distribución de la población humana. Los murmullos de los presentes se escuchan en los breves silencios que hace el trovador, entre una canción y otra, para beber un sorbo de agua.

El trovador de la plaza y sus fans

Después de aclarar garganta y mente, continúa con otra letra de denuncia. La canción empieza con la historia de una joven llamada Carmen y su marido por circunstancia, «un tal Manuel del que poco se sabe» decía el joven con voz melódica. La letra continúa y desvela que la pareja fue la primera en usar «los préstamos sin intereses» y aunque no dijo explícitamente el nombre de la institución, todos en ciudad Agnus pensaban que ellos se marcharon sin pagar a EMCU la remodelación de su casa. Las coplas creaban cierta incomodidad, ya que la historia que en la voz del cantante no se correspondía con la versión oficial. Se empezaron a escuchar murmullos del público. Molestos se hablaban unos a otros para aclarar que la pareja no fue ninguna víctima, pero el rápido ritmo del estribillo se impuso:

♪♫ quieres mi sangre, mis órganos, mi cuerpo ♪♫
♪♫ a cambio de un poco de dinero te los doy ♪♫ en un accidente no me voy ♪♫
♪♫ Dale el préstamo, dame el préstamo y te los doy ♪♫

No hizo falta mucho tiempo para que los que escuchan perdieran el interés, las denuncias cansaron algunos oídos que se devolvieron a sus propios asuntos. Al terminar el cantante hizo una pausa, volvió a beber agua y repartió unos papeles con sus letras y los artículos en los cuales se inspiró.

Terminada la pausa el cantante retoma su lugar, pero el inesperado espectáculo tan solo sirve ahora de excusa para permanecer en la plaza. Convertido en un fondo musical para amenas charlas. Visto esto el cantante decide empezar con algo más divertido, entona una pegadiza canción llamada Un piojo entre nosotros.

Llega el momento del cierre y ha dejado lo más fuerte para el final de su espectáculo, una canción inspirada en una pesadilla que tuvo la noche anterior, en donde advierte el posible futuro de la ciudad: Los Simples también somos humanos, pero antes de terminar la primera estrofa es abordado por los Cuidadores del Precepto, conocidos por todos como los CP. El artista se resiste, pide ayuda, grita y se defiende como puede. Lo llevan detenido, pero los presentes no reaccionan ante su lucha. Observan que el trovador se retira acompañado por los agentes y se emocionan ante lo que creen es un performance final. Rompen en eufóricos aplausos, vítores que acompaña la retirada del artista y sus inesperados colaboradores. Los CP, acostumbrados a la ovación pública, interpretan esas alabanzas como la aprobación de sus acciones. Devuelven ese gesto con efusivos saludos y movimientos de cabeza, mientras lo introducen en el vehículo oficial. Una adaptación del todoterreno blindado parecido a un Ford F-550 que es conocida fuera de ciudad Agnus como La bestia blindada V8. Los laboratorios e ingenieros de EMCU mejoraron la adaptación de peso de las suspensiones, los frenos y otros componentes y aumentaron la capacidad para hasta 30 ocupantes. Lo nombraron el BEMCU. Con el cantante detenido, se ponen en marcha y dejan en la plaza a los otros del convoy.

Ante este cierre tan emotivo, la gente toma aire festivo. Aplausos y canciones alegres se entonan a voces, mientras los Cuidadores del Precepto se dispersan y rodean el lugar para cerciorarse que todo esté en orden. Los cuatro jóvenes, al igual que el resto de los presentes, también aplauden eufóricos por lo que de sus manos resbala una de las bolsas que, al caer suelo, deja al descubierto la bebida que esconde. Dos experimentados CP que aun respondían algunos saludos de la gente, de edad y experiencia suficiente para saber imponer la ley, observan lo ocurrido. Sin dudarlo dejan de saludar, trasforman la sonrisa en autoridad y los abordan.

—No está permitido el consumo de bebidas alcohólicas fuera de los establecimientos dispuestos para ello —dice uno de los PC. Les pide el carnet de identificación y con ellos en su poder, caminan hasta uno de los BEMCU para elaborar la correspondiente multa. Los jóvenes los siguen en silencio y esperan a la sombra de un árbol a que les devuelvan sus documentos.

No están los suficientemente ebrios como para acercarse mucho, sin embargo a los pocos minutos se dirigen al blindado ante la llamada para devolverles documentos y multa, pero antes de que puedan reaccionar y con el ímpetu de la experiencia dentro del orden público, los CP introducen a los jóvenes dentro del BEMCU, los someten, esposan a los asientos y preguntan:

—¿Ustedes querían fiesta? Bien. Comencemos —Luego, los jóvenes son obligados a consumir unas pastillas azules y los agentes se sientan a esperar que la droga haga su efecto.

Pasa un tiempo y los CP. rompen las vestiduras de los jóvenes. Debido a los narcóticos, sus gritos son tímidos lamentos apagados mezclados con risas nerviosas. Los Cuidadores del Precepto se dejan llevar por la creatividad. Sus fantasías les permiten improvisar y experimentar nuevas sensaciones con la impunidad y libertad que el lugar, el momento y la autoridad les proporcionan. Pasada la media noche, cansados y aburridos de la pasividad de los adolescentes, los abandonan en una calle solitaria.

En la madrugada del día siguiente, la UNIZ (Unidad de Inspección de Zona) los encuentra tirados en el suelo, están desmayados, amoratados, llenos de sangre, con los rostros deformes e irreconocibles. Son trasladados al Hospital Central y después del reconocimiento médico, son interrogados.

Los cuatro adolescentes describen a los CP que los agredieron. Las pruebas de ADN confirman la identidad de los mismos. De inmediato son investigados, pero ellos se defienden, alegan que los jóvenes los invitaron a una fiesta privada y que al darse cuenta de las drogas que consumían, se fueron. Sin embargo son detenidos, debido a la cantidad de indicios en su contra encontradas en el vehículo oficial.

Al cabo de unos días se realizan dos juicios simultáneos: el del individuo acompañado de su guitarra, detenido en la Plaza Central de Ciudad Agnus y el de los Cuidadores del Precepto con los cuatro jóvenes.

En ambos litigios todos los implicados son declarados culpables. Las sentencias, catalogadas por muchos como ejemplarizantes, hacen estremecer a la ciudadanía. En el diario Agnus hoy se pueden leer:

Preocupación en el cuerpo de los CP tras el primer caso en donde procesan a dos de sus agentes

Dos Cuidadores del Precepto han sido amonestados por su comportamiento poco profesional en la Plaza central de la ciudad. Con mucha vergüenza los agentes reconocen que no cumplieron con su labor y lamentan profundamente no haber trasladado de inmediato a los jóvenes infractores al encontrar evidencias de consumo de alcohol fuera de los recintos establecidos para ello. La actitud de los C.P. y las evidencias presentadas terminaron con una amonestación verbal, una multa, un curso de reeducación y quedan relevados de sus cargos actuales.

El director del cuerpo está de acuerdo con la condena ejemplarizante para los descarrilados. A sí mismo señala que será muy duro cancelar el importe de la multa y por ello ha establecido cuotas mensuales, conforme a las posibilidades de cada agente implicado. Además, el juez a establecido la condición necesaria de asistir al curso de educación sexual, con seis horas de duración, para que la condena quede finalizada. El curso aún no ha sido elaborado por los organismos pertinentes. Mientras se realiza y se aprueba su contenido por parte de los RCC (reguladores de cursos ciudadanos), los condenados pasan a ser los primeros en la lista de espera de asistencia a los denominados «seminarios sociales». Para que la multa pueda ser cancelada en su totalidad no se ha determinado que los CP salgan del cuerpo. Serán removidos de sus cargos y trasladados a puestos de menos responsabilidad. Esta medida tiene efecto inmediato. A la salida de los tribunales ambos funcionarios quedaron a disposición de la unidad CPI (Cuidado de Parques Infantiles).Agnus hoy, primera página

El trovador que escondió insultos en sus letras, ha tenido que ir con su música para otra parte

Luego del juicio por el incidente del joven cantante en la plaza central de ciudad Agnus, se ha dictado sentencia. El tribunal encontró suficientes indicios de calumnias a los representantes de EMCU, perjurio e inconsistencias históricas que, disfrazadas de entretenimiento y música, se difundieron en sus letras. El trovador de la plaza, como se dio a conocer, ha sido justamente sentenciado a treinta años de cárcel, sin derecho a réplica. La guitarra está incautada en las oficinas pertinentes, como principal prueba del delito.Agnus hoy, página de sucesos

Jóvenes reincidentes serán reinsertados en la sociedad

Quedó demostrado en el juicio que los cuatro jóvenes implicados en el consumo de drogas eran reincidente bebedores de alcohol en lugares no establecido para dicho fin. Se les ha acusado de desobediencia a la autoridad e implicar en sus actos a dos Cuidadores del Precepto.

La sentencia para dichos jóvenes consiste en unas disculpas públicas que limpien la imagen de los CP y de la institución. Además permanecerán en la cárcel hasta aprobar seis seminarios sobre “re-educación-social-colectiva”, con una duración de seis meses cada uno. Al tratarse del primer caso de esta naturaleza estos cursos deben ser estudiados y elaborados en las oficinas de los RCC, único organismo competente para ello. Luego de la aprobación del contenido temático y de la capacitación del personal idóneo para dictar dichos seminarios, estarán disponibles para que los jóvenes asistan y aprueben los test. Mientras los cursos se preparan, los jóvenes deben permanecer en prisión.

Para facilitar la reinserción en la vida social de la ciudad, los adolescentes tendrán acceso a cirugía reconstructiva y estética del rostro, al igual que a una limpieza de cutis. Ambos tratamientos deberán ser abonados antes de su realización y tendrán un costo solidario. Los familiares de los implicados agradecen el gesto del tribunal y quedan conforme con la sentencia, «Servirá de ejemplo para que otros jóvenes se mantengan por el buen camino», declaró un vocero oficial de las familias que deseó conservar el anonimato.Agnus hoy, página de sucesos

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