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CARTA A UNA MAESTRA QUE, SIN ESTAR, SIGUE SIENDO by Mercedes G. Rojo

CARTA A UNA MAESTRA QUE, SIN ESTAR, SIGUE SIENDO

León, enero de 2022

Querida Felisa:

Te escribo estas letras con la esperanza de que todo lo bueno que se está generando en torno a este encuentro con las huellas que un día nos dejaste, para señalarnos el camino del futuro, te llene de satisfacción al ver que son tantas las mujeres que se han ilusionado con el mismo, respondiendo ante él con sus sentimientos, sus reflexiones y su arte; también que cada vez son más los hombres que –desde muy distintas posiciones- nos reciben y reconocen como iguales, colaborando activamente en esta vía de visibilización iniciada, con la que esperamos restituir vuestros muchos merecimientos.

Sabemos que aún nos queda mucho por recorrer, pero el ejemplo de mujeres como tú, o como Manuela López, con la que tan buena amistad te unió, nos demuestra cada día que hay esperanza y, que si no cejamos en el empeño y nos mantenemos firmes en nuestra posición, más pronto que tarde, conseguiremos alcanzar cuantos logros nos propongamos, y caminar por la vida sin los prejuicios hasta ahora inherentes a nuestro sexo, nuestra procedencia racial, cultural y/o religiosa, o, incluso, nuestro estatus.

Querida Felisa, tras tantas horas con tus libros entre mis manos, con los testimonios que me han mostrado un poco más como eras, me parece ya conocerte un poco mejor. Te reconozco en alguna de las pocas profesoras que, con su actitud y sus métodos –revolucionarios para el momento, como los tuyos- dejaron huella en mí, empujándome al mundo de la docencia, pero también al mundo de la escritura, que compagino y tanto me complementa. Te reconozco en esas primeras nociones que sobre la Naturaleza me daba mi padre, hombre de pueblo tan unido a ella y a sus ritmos, que fueron los primeros rudimentos sobre los que comencé mi andadura por el camino de la Educación Ambiental al que durante tantos años me he dedicado. Y a su vez, Felisa, me reconozco en el amor a la tierra, en la seguridad de que pasado y presente no están reñidos y que conocer nuestras raíces nos permitirá entender mejor nuestro día a día, y cambiarlo si es preciso.

Por edad, pude haber sido una de esas alumnas tuyas que compartían contigo aula y mundo, soñando con futuros diferentes a los que la oficialidad nos proponía. No te tuve, pero sí la fortuna de encontrar en mi camino  alguna otra con tu misma ilusión y empuje. Y así crecí, buscando la libertad que a veces se nos negaba, refugiándome en la literatura, en las artes, en la naturaleza, en nuestras raíces…, para llegar por fin a ti aunque ya no estés para compartir con nosotras todos esos anhelos que te alimentaron y te alentaron en tiempos insospechadamente increíbles en su dificultad para quienes han tenido la suerte de no padecerlos.

Tú me has mostrado, una vez más, la importancia de las cosas pequeñas, de la perseverancia, de la bondad y el respeto para con los otros, pero también lo importante que es mantenerse firme en nuestras propias creencias, porque lo uno no está reñido con lo otro…; lo importante que es alejarse del odio y buscar la paz en lo pequeño, en lo cercano, como camino de “geijos” que ilumina el camino en la oscuridad de la noche, para salir de los peligros del bosque en el que se encierran los miedos y la ignorancia.

Quizá por todo ello estabas predestinada a este nuevo encuentro  de mujeres, las de antes, que tanto nos están enseñando, y las de ahora que, gracias al aprendizaje que día a día nos seguís proporcionando desde la huella dejada, también estamos dispuestas a disfrutar y a transmitir.

Siguen siendo tiempos difíciles para nosotras, es cierto (siempre lo han sido para las mujeres), con voces que pretenden devolvernos al pasado y privarnos de la igualdad en “derechos” –que no “privilegios”- que tanto esfuerzo ha costado y cuesta conseguir, que tanta sangre y sufrimiento sigue causando en otros lugares del mundo donde “ellas” siguen siendo, por ejemplo, una tremenda mayoría entre la población analfabeta.

Avanzamos en este siglo XXI y también la pandemia de la ignorancia sigue azotándonos, muchas veces disfrazada de progreso, de información, de libertad. Por eso ahora más que nunca sigue siendo tan necesario que nos deis luz, que nos mostréis el camino y que nos acompañéis siempre para que no olvidemos todo aquello de lo que somos capaces.

            Gracias por la huella, gracias por el ejemplo. Gracias por haber sido y habernos demostrado que se puede.

Mercedes G. Rojo

Nota de la autora: Esta carta sirvió de prólogo al libro Felisa Rodríguez. Una biografía desde el recuerdo (Ed. Lobo Sapiens. León, 2022) que “desde el amor a la enseñanza y la literatura como herramientas de cambio y esperanza de futuro. En el recién comenzado tercer año bajo el azote de la pandemia”, se le dedicó a esta autora con motivo del 8 de marzo en la provincia de León.

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