Un día te das cuenta de que ya no respiras el mismo aire, ni recorres las mismas sendas de antaño, de que tus cielos han cambiado, de que ahora llevas a tu espalda una mochila cargada de vivencias, emociones, ilusiones, desengaños.
Un día te levantas y te das cuenta de que ni siquiera tú eres la misma, aquella que soñaba infancias, que disfrutaba con las cosas más sencillas de la vida, la que creía en la amistad incondicional, el compañerismo, la familia, los amigos, algunos ya se han ido, otros eligieron caminos diferentes, ni mejores ni peores, simplemente diferentes.
Hoy, con la salida del sol, aspiras un aire nuevo, diferente, cargado de añoranza. A pesar de todo, o con todo, hoy sigues creyendo en ti, porque la luz sigue viniendo del mismo cielo y la vida aún no se te ha escurrido entre los dedos.
Enviaseló a tus amigos:
- Compartir en Threads (Se abre en una ventana nueva) Threads
- Compartir en Mastodon (Se abre en una ventana nueva) Mastodon
- Compartir en Bluesky (Se abre en una ventana nueva) Bluesky
- Más
- Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
- Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
- Haz clic en Pinterest (Se abre en una ventana nueva) Pinterest
- Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
- Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
- Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
- Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
Descubre más desde Masticadores
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.