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RECORDANDO A ALFONSA by Mercedes G. Rojo

Imagen tomada de pinterest

Por todas esas ciervas acosadas que siguen sin poder gozar plenamente de la libertad de sentirse jóvenes y plenas de vitalidad.

Soñé con ser alondra 

y volar como muchacha que camina a través del viento

huyendo hasta librarme del acoso de los hombres

que me miran con ojos obscenos. 

Soñé con ser alondra,  

para encontrar la libertad

de la caricia del viento entre los pinos

 enredándose en mi pelo, 

del frío abrazo del agua

estrechando mi cuerpo desnudo en la laguna

del dulce calor del sol en primavera

  sobre mis ojos cerrados  y mi rostro. 

Soñé… Y desperté 

como de un sueño que cien años durara.

Desperté a una realidad que sigue recortándome 

las alas, 

cierva acosada por animales deseos masculinos

satisfechos con artes de caza practicadas en manada. 

Soñé… Y desperté 

cual alondra con sus alas truncadas por el miedo, 

sin terminar de encontrarme en mi desaparecido cuerpo 

que renace sin embargo 

en el cuerpo de cada joven que hoy vuelve a caer

herida o rota

en la sanguinaria cacería 

de quienes la codician cual trofeo. 

Soñé …            Soñé…             Soñé…

Soñé sintiéndome arrastrar hasta el abismo 

hasta que soñando grito 

y el grito me despierta

y es la voz de Alfonsa, escondida, 

que me llega desde las tierras de La Charca:

¡Qué cansada la mujer de ser mujer!

de tener que callar sus más hondos sentimientos

de ser solo fruto para los deseos más obscenos,

de sentir sobre su cuerpo 

la avaricia de los hombres, 

de tener que callar el agravio de sus manos. 

Despierto  y grito:

¡Qué cansadas las madres de ser madres!

de advertir a sus hijas del peligro 

de lobos acechando tras pieles de cordero, 

de aconsejarles esconder siempre  

sus propios sentimientos. 

Me duermo, despierto y grito: 

¡Qué cansadas las niñas de ser niñas!

de dejar que las vistan cual muñecas 

de permitir que les roben su destino

de soportar que les trunquen los sueños.

Y la voz se hace susurro, 

y el susurro me adormece, 

y vuelve el sueño a aposentarse en mis entrañas

y sueño que soy libre

¡MUJER Y LIBRE!

y que libre camino entre los pinos y las aguas

cual muchacha que camina a través del viento

sintiendo que la vida 

ni la acosa 

                        ni la engaña.

Soñé… Aún sueño

cual muchacha que corre LIBRE contra  del viento. 

Mercedes G. Rojo 

Este poema fue escrito expresamente para el homenaje que en 2020 se le rindió en León a la gran poeta Alfonsa de la Torre y que quedó recogido en el libro  Descubriendo a Alfonsa de la Torre, entre la mística y el feminismo. (Crisálida Ediciones. León, 2020)

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