ALUCINACIONES by Anabel García

Estimated read time 4 min read

 

Hace una semana buscaron mi nombre en el Chat GPT, y por lo visto mi biografía resaltaba por ser una mezcla entre Lara Croft con Dexter. Una asesina arqueóloga que tenía un parque zoológico, en el patio de casa, lleno de tarántulas peludas.

Al día siguiente fui a comprobarlo, entre divertida y asustada por aquella sarta de extrañezas estúpidas, y en esa nueva versión habían sobrevivido las tarántulas, a cambio de ser una bióloga con una beca en física aplicada en el estudio de los arácnidos, centrado en la capacidad de resistencia de la seda de las telarañas. En esa versión sólo me faltó tener poderes como Spiderman. Me habría gustado, aunque hubiera restado credibilidad al conjunto.

Pero lo más estrambótico fue cuando volví a buscarme unas horas después. Me había transformado en una diseñadora de interiores que vivía en Sídney y que tenía cierta obsesión por el fieltro aplicado a los adornos, muñecos, almohadas…Todo cosido a mano y con una clara parafilia al tacto.

Pero lo más curioso es ¿Quién iba a tener interés en buscarme? ¿Por qué aparecía esa información sobre mí?

Nadie o cualquiera, y al mismo tiempo me puse a meditar sobre los fragmentos de mi vida que estaban desperdigados en las redes sociales, las etiquetas, las cookies aceptadas, las fotos compartidas, el registro de los cascos comprados en una tienda online, los recibos de la luz, el parpadeo extraño del robot de cocina cada vez que elijo la opción de precalentamiento, sin contar con los «me gusta» llenos de videos de gatitos y caballos corriendo. ¿Entre todos estos flecos, sin entidad física, sabían algo mi vida que yo no estaba percibiendo? Puede que haya algo, y sin saber muy bien por qué algunas de mis vidas giran en torno a mi relación con las arañas.

Y ahora, antes de poder dormir una muy merecida siesta, me vienes a preguntar por lo que aparece en la pantalla de tu móvil. Que, si es fiable, de que nunca te había hablado de mis viajes por el Amazonas y de mi Porsche amarillo edición limitada ¿No te enseñaron de pequeño que uno debe contrastar lo que lee y no creerse cualquier cosa? Parece que mi propia existencia se ha convertido en tu primera lección práctica. No hay mal que por bien no venga, o eso dicen ¿no?

Hoy he subido al Annapurna y me he casado tres veces, sin contar con la empresa textil especializada en lana de ovejas islandesas que tiene mi familia y de la que soy la actual responsable sin olvidar la foto que la acompaña, una araña de peluche.

Para tirarme el rollo, y porque una tiene su misterio, te aconsejo que uses pizcas del sentido común, combinados con la imaginación, y de todas estas versiones puede que seas capaz de detectar los detalles ciertos de los que no lo son. Y sigues insistiendo, ¿Quieres saber cuáles son exactamente los reales? Elige. Dime que opción es la que prefieres, es más, chatea con esa gran piscina de información y pregúntale, si según los registros, soy una extraterrestre que trata de pasar desapercibida en este mundo y que con sólo darle al botón de on/off puede desaparecer.

El resto son sólo alucinaciones, porque la IA también sueña, con ceros y con unos, con millones de caracteres que retroalimentamos. Sufre de horror vacui así que lo importante es llenar los espacios en blanco, da igual, con lo que sea, con mentiras maravillosas, con mezclas que ha pillado de entre las columnas que rellenan su espacio sin espacio.

¿Probamos con tu nombre? Tal vez tengas que repetirte muchas veces para encontrarte, y con suerte, en alguna de esas versiones, aparezca también tu atracción secreta por algún animal con cuatro pares de patas.

 

 

 


Descubre más desde Masticadores

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

You May Also Like

+ There are no comments

Add yours