Las ramas desnudas y sus
troncos blanquecinos no cobijan
ya los nidos de las aves.
De la lluvia, del viento y del frío no los guardan.
Las hojas van y vienen
Alfombran las losas de hojarasca inerte.
Escuchan temblorosos el tañer de
mil campanas,
en las ventanas,
sin poder huir mientras lluvia y viento
amenazan sus vuelos y su calma.
Desnudos se sienten en las ramas
sin las hojas que los arropen al
nacer la mañana.
Desnudos,
cuando la luz del ocaso
llama a la puerta para que la luna salga vestida de blanco.
Desnudos,
vuelan en el silencio de clausura
de una plaza
Magia y alma.
Los pájaros pardos y blancos.
Desnudos,
Entre las ramas sin hojas,
ni verdes, ni ocres
Escuchando la sinfonía de las campanas que mueven sus alas.
Desnudos,
Buscan un lugar que los arropen de serenidad y calma
Mirando al horizonte
Cada mañana.
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