32 | Oblómov, de Iván Goncharov
A Oblómov, otra vez dormido
Oblómov, el noble arruinado
que soñó Gil de Biedma,
quizá en una siesta filipina
o en una noche en que un combinado,
en el fondo de un bar,
cómplice con la radio del carrusel deportivo,
asesinaba a un domingo.
Dios de los perezosos
y los tímidos (si no
es la misma cosa
no querer y no querer querer),
pensaste que Olga, la dulce Olga,
podría ser como ese rayo de luna
que adivinabas entre los grandes
ventanales de tu dacha.
Todos tenemos una cama
de donde no querríamos levantarnos,
noble tronco,
y todos un Stolz que nos despega
del movimiento rutinario
de la vida en las venas.
Y siempre hay una Agafia
que nos ceba,
una casera que hace del alquiler
nuestro consuelo…
Sabes que la muerte
llegará con el sueño,
abrazada a la sombra.
Sabes que en ese sueño
está Olga. Y una alfombra de lilas
golpeadas por la lluvia,
otro sopor más grande
que la vida.

© félix molina, La prosa en verso, 2024
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