No eres más que una sombra, una figura que aletea en mis pensamientos. Te dejo existir porque no impones tu presencia sobre mis promesas. Te permito mi soledad. Y aunque todavía no has llegado, sonrío cuando te veo.
Dejo de ser sin necesidad de ser tú. Bailo bajo estrellas fugaces a las que concedo mi deseo.
Aún no has llegado y te espero para que me alcances.
Entonces seremos ese sueño que nos despierta cada noche.
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