Siempre es un gusto conversar con escritores. Eso sí, hay encuentros que son especiales, y así fue el que mantuve con Alisa Lein (Rosario, 1973). La singularidad radica, quizás, en que es la primera entrevista que hago para Jot Down con una escritora de mi ciudad. Es posible también que se trate de cierta excepcionalidad que rodea a la autora: sus libros no fueron publicados por los pesos pesados de la industria sino por pequeñas editoriales; tampoco es común encontrar su palabra en los medios —Argentina tiene un ambiente literario rico y diverso, pero, como todos sabemos, Dios atiende en Buenos Aires—. Y, sin embargo, su literatura es fabulosa.
Alisa Lein, arquitecta y escritora (ya veremos que el orden aquí no es arbitrario), escribe cuentos, ese formato ágil y preciso en el que cada pieza debe encajar con naturalidad narrativa para cumplir su función: «el cuento viene a decir lo que quiere decir y se va». Aunque insiste en que no tiene nada demasiado interesante para decir más allá de su escritura, quise conversar con la autora para conocer a la persona detrás de ese conjunto de cuentos que fueron publicados en los libros Abajo es carne cruda (2020), ¿Nunca miraste a un león a los ojos? (2021), Sentido común (2025) y han recibido importantes premios en Argentina y algunos en España.
En Alisa no hay pose, no están los variados y repetitivos lugares comunes en torno a la figura de la escritora profesional. Lo verdaderamente interesante está en su literatura, por fuera del marketing y la promoción, que nuestros lectores no deberían perderse. Por eso nos acercamos a su casa a conversar.
No es fácil encontrar entrevistas tuyas, apenas un par en medios locales, de Rosario.
Sí, es verdad. Pero tampoco tengo tanto para decir.
Hay gente que no tiene nada interesante para decir y, sin embargo, está por todas partes. Ganaste premios importantísimos en Argentina, también algunos en España y, aun así, no estás presente en el periodismo cultural argentino. ¿Crees que tiene que ver con ser de Rosario y producir desde aquí y no desde Buenos Aires?
Un poco sí. Creo que las cosas circulan por ciertos canales y no por otros. A lo mejor hay que hacer lobby, y yo no lo hago.
¿No te dedicás a trabajar la figura de escritora?
No, casi que lo soy a mi pesar. Me encanta charlar con vos y tengo buena predisposición para hablar sobre la escritura y sobre mis libros, acompañarlos todo lo que pueda, me encanta hacerlo, pero, si lo tengo que pensar de antemano, es algo que me pesa.
¿Qué es lo que te pesa, la exposición?
De ser escritora, lo que a mí me gusta es escribir. Después, entiendo que hay que acompañar los libros y que para encontrar a los lectores a veces hay que exponerse un poquito más, pero no es lo que me gusta, no es mi naturaleza. Y, sinceramente, no sé si tengo mucho para aportar.
¿Y leés entrevistas o intervenciones públicas de otros escritores?
Poco. De los escritores me gusta lo que escriben. Sí me interesa leer sobre literatura, pero también hay algo muy común y es que a los escritores se los cholulea (en Argentina, un cholulo o cholula es una persona que tiene una admiración excesiva por los famosos), se quieren saber cosas de su vida, cómo llegaron a ser escritores, qué recorrido hicieron. No me interesa, la verdad.
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