

Cuando visito tu casa, visito la casa de todos los arrebatados de sus vidas: los humillados, los torturados, los asesinados por no ser como ordenó y manda el arma de turno. Cuando imagino tu miedo, tu terror es el de cientos de miles de ayer y hoy, de aquí, de allá y de más allá en cualquier tiempo y espacio. Cuando siento en mí… todos vuestros temblores, todas vuestras incomprensiones, ante el insulto que es grito primitivo, ante la tortura, nuestra exclusiva bestialidad, ante el golpe, el tajo o la bala disparada ¿desde qué razón?, ¿desde qué idea?, siento la brutalidad fratricida del hombre. Cuando visito tu casa, no te idolatro; la hago templo donde rendir memoria a todos los inocentes de la historia del mundo, a todos los humillados, torturados, asesinados… Cuando te escribo, a todos vosotros escribo, cuando digo tu nombre, los miles de nombres pronuncio y homenajeo en el tuyo, Federico. Juanmaría G. Campal (Pliegos del Sur en renglones cortos. PiEdiciones, 2018).
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