En 1969 los medios de comunicación de masas originaron una revolución a gran escala en la vida de millones de personas, hasta el punto de que, en la actualidad, casi nadie podría vivir sin las comodidades de esta nueva tecnología.
La accesibilidad de la información, la rapidez con la que las nuevas generaciones acceden a cambios de estímulo a golpe de click del ratón, la unidireccionalidad y autarquía del proceso forman casi tan parte constituyente de nuestra vida como lo es el respirar. Y este es el gran problema.
Ya en los años cincuenta del siglo pasado Francisco Ayala afirmaba en su ensayo «Los medios de comunicación de masas» que estos atentarían contra lo más preciado del ser humano: su individualidad. De su aserto surgieron nuevas voces que apoyaron sus teorías desde Austria y Estados Unidos, de la mano de los sociólogos Paul Felix Lazarsfeld y Robert King Merton, para quienes los medios de comunicación se instauraban como formas de control a través de la publicidad y la propaganda política.
No nos resulta difícil, entonces, pensar en cómo una simple búsqueda de una falda de Zara en Google nos puede llevar directamente a revistas como «Vogue», «Glamour», «Telva» o «InStyle», que se encontraban en las sombras de los códigos de la red. Los grandes empresarios se frotan las manos. Saben que, si detrás de la pantalla se encuentra una mujer, tendrán casi asegurada una nueva venta. Porque somos en gran medida las mujeres las que caemos en este tipo de propaganda, aunque cabría plantearse la razón de estos impulsos consumistas. ¿Será que los hombres guardan celosamente un antídoto contra la publicidad de la moda que nunca han osado compartir con el sexo opuesto?
La respuesta casi resulta obvia. Entre la más curiosa selva de pantalones que se ofrecen como tendencia para las mujeres en la mayor parte de las webs de moda, y que incluye especímenes tan variados como los pantalones wide leg, los straight, los flare, los cargo, los skinny, los slim, los mom, los boyfriend, los push up, los tailoring, etc., se puede observar la casi falta de opciones en los pantalones vaqueros de los hombres: los skinny y los baggy.
A la luz de estos resultados, no son pocas las amigas más cercanas que me han comentado la «suerte» que tenemos las mujeres al tener tantas opciones para elegir aquello que mejor se adapte a nuestros cuerpos. Este argumento, sin embargo, ignora un factor decisivo: a las tan variadas y múltiples elecciones les corresponde también su decadencia en el mundo de la moda, y, consecuentemente, su reposición por otras miles de nuevas tendencias que, al contrario que en la moda de los hombres (que parece haberse estancado en dos o tres opciones siempre válidas), la moda de las mujeres siempre opta por nuevos estilos que desbancan a los primeros. Mientras que una gran parte de hombres abren el armario y saben exactamente lo que ponerse para salir de fiesta, muchas mujeres se encuentran frenéticas ante un armario lleno y «nada que ponerse». ¿Será que la moda femenina tiene una fecha de caducidad mucho más temprana que la de los hombres? ¿O será que la sociedad nos sigue imprimiendo ese modelo ideal de mujer a través de los cambios en la moda? ¿Será tiempo de optar las mujeres también por un armario perenne como el de los hombres?
Irene Fidalgo López, es una joven escritora que tras estudiar el grado en
Lengua española y su literatura en la facultad de León, actualmente se encuentra cursando un Máster en Formación del profesorado. Su interés por la literatura de lo insólito la ha llevado a colaborar en las residencias de verano con el grupo GEIG de literatura de la universidad de León.
Interesada por la lectura y escritura desde una edad temprana, comenzó su andadura por el mundo literario de su ciudad natal recitando en el Ágora de la Poesía y uniéndose posteriormente al joven colectivo #PLATAFORMA, con quienes ha participado en diversas performances poéticas y en publicaciones colectivas. Además ha participado también en las antologías colectivas de escritoras leonesas dedicadas, con motivo del 8 de marzo, a diversas escritoras como Josefina Aldecoa (2019) Alfonsa de la Torre (2020) Manuela López García (2021), así como en diversos encuentros como Escritores por Ciudad Juárez – León o la celebración del Día de las Escritoras, también en León.
Recientemente ha publicado su primer poemario Tiempo en calma con la editorial Mariposa Ediciones.
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