jueves, abril 2 2026

Raíces por Carmen Salas

Y dejé mi morada
cubierta por un sol que me arropaba.
Un sol de mediodía,
compañero de un viaje
sin billete de vuelta.
Para no olvidar mis hondas raíces
me llevé el olor del mar,
de la húmeda arena,
las mariscadas rocas verdinosas,
el olor de mi Caleta.
Y una caracola que me arrullaba.
Para no olvidar sus sonidos
grabé las aguas en su oleaje,
en mi memoria de niña astuta,
el silbido del viento, y los ecos
del trueno en la tormenta.
Y una vieja canción de carnaval.
Para no olvidar su luz
guardé su resplandor en mis pupilas
su claridad infinita en mi semblante,
dejé que sus reflejos clandestinos
me tornasolaran el corazón.
Para no olvidar mis paisajes
pegué algunas fotos en un block
palmeras, edificios, buganvillas
ficus centenarios y aquellos dragos.
Sus playas milenarias
y las Puertas de Tierra.
Nunca presentí lo que me esperaba.
Aquel cielo de estrellas titilantes
me sedujo, haciéndome sentir
un lozano latido
que me ayudó a enterrar para siempre
un pérfido sino de desamparo,
de traición, de atávica falsedad
que no quise ingerir.
Me fundí en otro mar
cambié arena y chinos
y mis viejos olores y sonidos
los dejé ir a mezclarse sin más,
junto a nuevos paisajes.
Nunca he podido dejar de mirar
este cielo de estrellas titilantes.

@Carmen Salas

@Imagen Pinterest


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