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EL CURRÍCULO by Silvia Salafranca

fotomaton

Estuve bastante tiempo dada la situación, mandando currículos en varias páginas de empleo. Ese mismo día aproveché que mi hermano se había traído el portátil  para mientras que le escuchaba roncar mandar unos 20 currículos a diferentes empresas y sectores.

Ya lo había probado todo, mi hermano lo sabía, pero por esperarme al último mes de paro disfrutando, ahora me encontraba en el aprieto de como poder pagar mis gastos.

Se me echaban las preocupaciones encima y mi hermano me había dado esa opción. No me compliqué mucho al hacerlo, en realidad maquillándolo bastante, ¿quién se lo piensa al contratarte? Así que puse todos los campos rellenos, creo que hasta como idioma, coloqué el Mandarín.

No me preocupó que mi hermano no tuviera una foto reciente mía y entre las que encontré en una carpeta que ponía familia había varias de hacía unos cuantos, años bueno en aquellos tiempos yo no estaba en mi mejor época ya que perdí 30 kilos pero supongo que eso hasta podría ser una ventaja al hacerme la entrevista.

Nada, recorto de aquí, pongo por allá y listo.

En uno de los ronquidos de Rubén, el sobresalto le despertó.

  • Puff , ¿todavía sigues ahí Cristina?
  • Tranquilo hermanito, ya estaba cerrando mañana mismo ya verás cómo comienzo con las entrevistas.
  • Jajaja, muy segura te veo de ti misma, mira que al dejarlo para el último momento no te quiero desanimar pero puede que tarde un poco más.
  • Lo malo: la foto que recorté de la fiesta esta que hicimos en San Juan.
  • Déjame que vea.

Me dijo pegando un respingo del sofá al escucharme, agarró los C.V. que había imprimido para mover por otros negocios a pie y se puso a leerlos.

Sus ojos se iban poco a poco abriendo como platos hasta que él solo acabó vencido en el suelo de las carcajadas.

  • Y ¿en cuántos sitios aproximadamente has mandado esto?
  • Vamos a ver Rubén, no muchos. Creo que 27 si no me confundo.

Continuó muerto de la risa en el suelo.

  • ¡Joder Rubén! vaya ánimos, yo no le veo la gracia. Se puede saber qué ocurre.
  • Que te quiero un montón Cris pero… te has pasado con el currículo, hija has puesto que sabes 7 idiomas, que tienes máster en aeronáutica, taquigrafía, titulación en protocolo… Pero si tú no tienes más que administrativo y solo has trabajado cuidando niños y de cajera, ¿Cómo se te ocurre?
  • Que manía con no confiar. Es sencillo, necesito un trabajo, y de lo que lo he pedido nada de eso me lo van a exigir. He puesto de teleoperadora, recepcionista, cajera, cuidadora de personas mayores, pinche de cocina… Como verás, trabajos en los que dará igual si puse en el currículo algún extra.
  • Venga déjalo Cris, vamos a tomar algo que te invito yo. Desconecta y ya veremos si te van llamando.

Así nos dieron las mil, mi hermano me acercó a mi pequeño estudio y de ahí traté como pude de llegar a la cama mientras que se ponía a dar vueltas por toda la habitación y yo casi la perseguía hasta que caí muerta.

A las 8 de la mañana mi móvil sonaba.

  • ¡Mierda! No puede ser, ¿un número desconocido a esta hora?

La cabeza me daba vueltas (retumbando aun el móvil sin estar sonando) saliendo de fiesta con mi hermano el jueves nos habíamos quedado hasta creo recordar las 4 a.m. no miré a qué hora logré meterme en la cama pero era imposible.

No habían ni pasado 10 minutos y volvió a sonar el móvil y de seguido con otro número diferente. Me quería morir y no sabía si apagar el teléfono o mirar si me habían podido dejar un mensaje de voz en el buzón. Opté por la opción segunda antes de pensarme el apagarlo.

« Hola tienes, tres nuevos mensajes de voz»

Increíblemente tenía yo razón y dentro de que notaba un zumbido que me mareaba del cansancio me quedé tranquila aunque irresponsable totalmente dormida con el móvil pegado a la cara.

A las 12 me levanté de golpe medio consciente de lo que había pasado hacía unas horas fui con las legañas pegadas para prepararme un café y pasé por el baño para lavarme la cara. El maquillaje me había dejado la cara como una mofeta y la cámara del móvil y su forma en todo el lado derecho como un tatuaje.

Miré donde se había caído y tenía dos entrevistas en horario muy parecido para ese viernes y otra “menos mal” donde solo me pedían ponerme en contacto sin concretar cita.

Me metí corriendo en la ducha ya que la primera entrevista la tenía entre las 13:30 y 14:00, sabía que llegaría (en el caso de llegar) muy justa y la otra era a las 16:30 pero nada cerca de la primera.

Un poco de rímel por aquí, un traje apropiado para la ocasión y salí directa por la puerta pensando en el trayecto que verdaderamente aunque mi hermano tuviera razón mi aspecto de la fotografía me favorecía bastante como para no tener alguna opción. Miré mi reloj y 10 minutos me salvaban de quedarme sin la oportunidad de una entrevista de recepcionista que según leía era en una agencia de modelos.

Me picó la curiosidad mientras que una secretaría me hacía esperar, bueno mi autoestima había mejorado bastante después de lograr perder tanto peso. Pero no me veía tan diferente al resto de señoritas que caminaban por allí, modelos me imagino por su aspecto. Bueno podía ser entretenido ser recepcionista en aquel lugar.

  • Pase por favor. —Dijo la secretaria que anteriormente había hecho esperar.

Fue horrible la situación, en lo que Paula de recursos humanos se puso a mirar mi currículo mi cara se fue enrojeciendo por momentos, no había tenido en cuenta que me pudieran llamar de un sitio como este y palidecí cuando aquella mujer se puso a hablarme en mandarín, me hubiera gustado que la tierra me tragase. Me sinceré ante la necesidad diciendo que mis nociones no eran como para poder llevar el cargo entonces un hombre esbelto interrumpió aquel momento que deseaba que acabase pronto.

Noté que debía ser una persona importante en aquella empresa por el trato que tuvo Paula con él.

Me pidieron que saliera un momento del despacho, mientras que notaba los ojos de aquella persona clavados en mí y en poco tiempo me pidieron volver a entrar.

Tenía clarísimo mi error, solo esperaba que fuera suave la despedida de ese terrorífico momento.

  • Soy Héctor directivo de Artmodel veo que tienes 21 años ¿verdad?

Antes de responder nuevamente, temía que se riesen de mí por lo que había pasado anteriormente. Le respondí a sus preguntas que no fueron las mismas que me habían realizado.

  • Mira, aunque verdaderamente estábamos buscando recepcionista, nuestra cartera de modelos se va renovando ¿Cuánto mides?
  • 1, 79 cm −Respondí perpleja.
  • ¿Tu pelo castaño es natural?
  • Sí, si lo es.
  • ¿llevas lentillas?
  • No, mis ojos son azules turquesa.
  • Te va a comentar Paula las condiciones como modelo, no sé si has trabajado anteriormente en algo así o relacionado, azafata, promotora…
  • No, no he trabajado en nada relacionado anteriormente.
  • Bueno no importa, en el caso de estar interesada pasarías a la zona de modistas para que te tomen las medidas exactas y comenzarías a trabajar el martes que es cuando tendrán tu contrato.

Me parecía estar en un sueño, el alcohol no me había durado tanto como para estar con alucinaciones y mi impulsividad no se pudo controlar, dando un fuerte abrazo a Héctor, ya total me había puesto bastante roja en esa mañana y no me importaba un poco más.

Héctor me miró sonriendo y me dejó con Paula.

Salí de allí a las cinco, menos mal que hicieron un alto para que tomásemos el catering las modelos.

Cogí mi móvil con una ilusión que no cabía en mí.

  • Rubén tengo muy, muy buenas noticias.
  • Venga no hagas coñas Cris.
  • No es de broma hoy casi me muero he tenido hasta que hablar mandarin lo que no sé es como la señorita de recursos humanos no se ha muerto de la risa, pero… me han regañado por no poner una foto actualizada.
  • Y…
  • Bueno que si quieres hoy te invito yo a salir por ahí que hay que celebrarlo.
  • Venga ¿te han cogido?
  • Si, a que no sabes de qué.

Se puso a decir un montón de opciones entre las que yo le comenté y las que podría haber puesto.

  • Frio, frio.
  • Venga déjate de misterios, ¿en qué comienzas a trabajar?
  • De modelo.
  • Vale no sigas y me lo cuentas en un rato; vente para casa que estoy alucinando, muchas felicidades Cris, te veo en un rato.

Hoy después de celebrarlo con mi hermano me ha dejado en mi casa, la habitación me da vueltas pero he dejado el móvil apagado para evitar sorpresas, pues hasta el martes no trabajo.

 

 

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