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DESCUBRIENDO A… Rosa Marina González-Quevedo

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M – ¿Por qué escribes? ¿Hubo algún momento puntual que te abocó a comenzar a escribir?
RM – Cuando tenía siete años, mis padres me regalaron un pequeño cuaderno: «Es para que hagas un diario», me dijeron. Sin embargo, en vez de hacer anotaciones personales, empecé a redactar aquello que más tarde se convertiría en mi primer libro de cuentos y poemas (lo conservo aún como una especie de reliquia de la infancia). Hoy me resulta sorprendente que, en aquel entonces, a pesar de mi corta edad, no solo pudiera ya crear historias y hacer pequeñas rimas, sino también identificar la estructura de un libro (no dejé, ni siquiera, de hacer el índice). En fin, esta fue mi primera gran experiencia como escritora, la más ingenua y la más pura; quizás, el vaticinio que anunciaba que la escritura sería el camino que me acompañaría a lo largo de mi vida.

M – En tu jornada diaria, ¿cuánto tiempo le dedicas a escribir? ¿Tienes algún ritual antes de enfrentarte al folio en blanco?
RM – En realidad, no escribo a diario como norma. Lo hago solo cuando cuento con el tiempo suficiente (tres horas como mínimo) y con la soledad indispensable para concentrarme; no todas las jornadas son iguales y hay muchas de ellas en las que debo dedicarme a otro tipo de actividad. No obstante, hay días que reúnen las condiciones que yo necesito: en este sentido, confieso que suelo escribir más bien de noche (a veces, hasta las tres de la mañana), por lo que me considero una escritora noctámbula.
En cuanto a rituales especiales antes de enfrentarme al folio en blanco, uno de ellos es escuchar alguna canción que me inspira y que ─sin saber por qué─ comienza a formar parte de la vida y acción de alguno de mis personajes. Y estoy convencida de que tendré otras manías, aunque no me dé cuenta de ellas.

M – ¿Eres escritora de brújula o de mapa?
RM – Ello depende del género literario. Si hablamos de novela, soy escritora de mapa, pues estructuro de antemano el hilo central de la trama, perfilo los personajes (sus nombres y características físicas y emocionales) y proyecto la estructura del libro (cuántas partes y posibles capítulos tendrá). Por supuesto, esto lo organizo solo para comenzar mi trabajo, porque en la misma medida en la que avanzo, surgen nuevos personajes, hay variaciones en la trama, aparecen nuevos capítulos, etc. Pero si hablamos de poesía, me considero más bien una escritora de brújula, teniendo en cuenta que mis poemas surgen, casi siempre, de manera espontánea. De todas formas, si debo identificarme con una de las dos categorías, creo que soy más escritora de mapa que de brújula.

M – ¿Qué te gustaría reseñar sobre tu obra literaria?
RM – Mis primeras publicaciones fueron ensayos filosóficos. Entre estos, menciono mi primera monografía titulada Teilhard y Lezama: Teología poética (Ediciones Vivarium, La Habana, 1996), la cual fue el fruto de un largo período de estudios acerca de la obra del escritor cubano José Lezama Lima y del jesuita y antropólogo francés Pierre Teilhard de Chardin. Luego, a esta sucedieron otras, casi todas en el género de la ensayística. No obstante, jamás he dejado de escribir poesía y narrativa. En España he publicado relatos en distintas antologías hasta llegar a mi primera novela, La enana (Ediciones Camelot, 2019). En cuanto a mi obra poética, menciono dos libros aún inéditos: Entre el mar y el cielo y El ritmo del conjuro.

M – Qué piensas sobre las nuevas tecnologías como instrumentos para el escritor. ¿Ayudan o entorpecen?
RM – Desde mi punto de vista, ayudan absolutamente. De acuerdo a mi experiencia personal, internet me resulta un medio indispensable para encontrar gran parte de la información que necesito. Por otro lado, gracias a las nuevas tecnologías, podemos difundir nuestra obra y hacerla llegar a cualquier rincón del mundo (los blogs son un buen ejemplo de ello).

M – ¿Autoedición o editorial? Piensas que aún hay recelos en contemplar la autoedición para publicar una obra?
RM – Creo que cualquiera de las dos vías es buena siempre y cuando sea efectiva. Sin embargo, como autora, me inclino mucho más hacia las editoriales convencionales, sobre todo porque, en su mayoría, facilitan la distribución y la ubicación de los libros en puntos de venta territoriales (librerías, grandes espacios, Casa del Libro, etc). Desde luego, en la actualidad, contamos con editoriales de autoedición que ofrecen buen precio y facilidades al autor. Estas últimas no son de descartar.

M – Comenzaste escribiendo ensayos, ¿en qué momento y por qué diste el salto a la narrativa y a la poesía.
RM – Bueno, en realidad, no hubo un salto del ensayo a la narrativa y a la poesía; es más, diría que ha sido al revés: comencé muy joven escribiendo cuentos y poemas. Lo de escribir ensayos vino después, cuando ─una vez terminados mis estudios universitarios en Cuba─ me dediqué a la línea de la investigación filosófica. Eso sí, podemos hablar «de dar un salto» si nos referimos a las publicaciones, pues mis primeras obras en ver la luz fueron los ensayos, dejando, en ese sentido, algo atrás mis escritos de poesía y narrativa. Pienso que, por circunstancias de trabajo, me dediqué a la ensayística durante un largo período, tanto en Cuba, como durante los quince años en los que viví, estudié y trabajé en Italia: en esta etapa publiqué muchas reseñas de obras de filósofos italianos y, al mismo tiempo, mis propios escritos de filosofía y didáctica.

M – ¿Con cuál de tus libros estás más satisfecha?
RM – Con mi novela La enana, por supuesto. Y digo “por supuesto”, pues esta ha representado para mí un enorme salto como escritora; por ejemplo, me ha impulsado a estudiar técnicas narrativas de forma autodidacta. Pero, sobre todo, La enana me ha hecho vivir en un mundo que está más allá de la vida cotidiana, sumergiéndome en un largo viaje de la mano de mis personajes, emocionándome con ellos, percibiendo los matices de la vida junto a ellos. En fin, La enana me ha ayudado a crecer profesionalmente y también como ser humano.

M – De nacionalidad cubana, afincada en España, ¿crees que los escritores extranjeros recibís el mismo apoyo en los círculos literarios que los españoles?
RM – Al menos, en León (ciudad en la que resido), mi experiencia personal ha sido maravillosa en cuanto a la aceptación y ayuda de mis colegas españoles. Jamás he sufrido discriminación en ese sentido; es más, tengo la satisfacción de haber sido valorada por mi trabajo y apoyada por muy buenos compañeros y amigos españoles, sean escritores o no. En resumen, me considero integrada y participo activamente en los círculos literarios y culturales de mi ciudad.

M – ¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto en la actualidad?
RM – Sí. Mi nuevo proyecto es mi nueva novela (no anticipo el título) que, hoy por hoy, está en proceso de escritura. Espero ponerle punto final ─si todo va bien─ durante los meses de verano.

BLOG: http://www.reginaenvenus.blogspot.com.es/

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