Vivo encerrado en una novela de Paul Auster by Félix Molina

Estimated read time 3 min read

La cuarta de las cartas americanas publicadas en ‘Masticadores Archipiélago’ es una fantasía troquelada on the rocks sobre Auster.

 

Vivo encerrado en una novela de Paul Auster. Mi mujer no lo sabe, y he intentado callarlo y ocultarlo hasta al último de mis amigos, pero esta mañana un hombre con entradas y gabardina, como Albert Camus, me ha venido persiguiendo por todo el puente de Brooklyn y me ha metido el miedo en el cuerpo.

He llegado lloroso al pequeño apartamento de la planta 12, en Random Street. Por suerte mi mujer no estaba, porque con dedicación se empeña en abandonar, a base de horas extras, su empleo como enfermera en el Casualty Hospital. Cuando llegué me acosté sobre unos pantalones sin planchar, muy cansado. La impresión, en el duermevela, es que las perneras vacías ganaban una batalla cruenta a mis piernas. En esto sonó el timbre. Era el hombre que se parecía al novelista de La peste:

–Buenos días, ¿no le da vergüenza?

Le digo que pase. Está alterado pero no más que yo. Le ofrezco un whisky doble y él me lo pide sin agua, por favor. El hombre se sienta con solo aparente mesura encima de los pantalones –aún más arrugados– y comienza su perorata.

– ¿Le parece leal aprovechar el más mínimo descuido por mi parte para largar, en una prosa oscura y abyecta, en un remedo insulso de Kafka, que usted vive encerrado en una novela mía? ¿Le parece digno vivir a mi costa y llamarse como yo, casarse con una mujer que quiere dejar de ser enfermera… y que no se planche siquiera sus pantalones? ¿Le parece decoroso cansarse, abrir esa puerta, ofrecerme un whisky?

El hombre se refociló en mi silencio, apuró el vaso y se puso a pasear por la salita, haciendo acopio de cada detalle. Llevaba una libretita de un azul intenso donde empezó a apuntarlo todo, sin importarle en absoluto mi perplejidad. Por suerte –nuevamente– mi mujer no quería adelantar demasiado su jubilación aquel día y se presentó pronto en casa, de hecho ya eran audibles sus pasos en el rellano del ascensor. Él no deseaba, estaba claro, cruzarse con ella y abandonó el apartamento por la puerta secundaria. Cuando alcanzó las escaleras, me dijo: Mañana todo será distinto para usted. ¡Y no me enfade más, por Dios!

Justo a la mañana siguiente amanecimos durmiendo sobre libros apilados. Seguíamos en nuestro apartamento, pero nuestra mesa era básicamente una enciclopedia completa y el sofá –donde seguían los pantalones sin planchar, como una hidra con dos cabezas– una colección de tebeos. Mi mujer, la pobre, lo aceptaba todo, sin más tristeza que una sonrisa. Yo me propuse seriamente no contar a nadie más que vivía encerrado en una novela de Paul Auster.

Pero no pasó más de un mes y la mañana me halló solo y desnudo en un desfiladero del Oeste.

 

 

Para continuar la lectura, y echarle un vistazo a la ‘Nota austera’ que sigue, presiona dos veces aquí: Carta desde América, 4, en Masticadores Archipiélago

Para más datos sobre Auster y sus novelas: Yo no he venido a hablar aquí de Auster.  


Descubre más desde Masticadores

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

j re crivello http://bcnexpres.wordpress.com/

Escritor & Editor (email contacto: fleminglabwork@gmail.com)
Fundador de MasticadoresdeLetras, son 19 blogs de comunicación, tales como: Masticadores.com, MasticadoresItalia, MasticadoresBrasil, 2025!, MasticadoresSur, Masticadoresmexico, MasticadoresItalia, Gobblers, MasticadoresRumanía, LetrasdesdeelDesvan, MasticadoresFem, MasticadoresUSA, Chewers, LatinosUSA, Hotel. Ha colaborado con el periódico digital Mundiario con 10 millones de lectores. Y en EixDiari
Su blog oficial es Barcelona & j re crivello (https://bcnexpres.wordpress.com/) En sus diferentes blogs ha superado la barrera de 1 millón de visitas.
Ha publicado en los blogs de El País, Le Monde, Clarín. Ha editado 12+2 libros disponibles en Amazon y otras plataformas.

You May Also Like

+ There are no comments

Add yours

Deja un comentario