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CONTRADICCIONES by Mercedes González Rojo

Pintura de Eva del Riego

Hoy, aprovechando el reciente estreno de la publicación coral Artistas de León al rescate de Concha Espina, comparto con vosotros el siguiente relato, porque Noviembre es el mes en el que conmemoramos un día que muchísimas personas estamos deseando erradicar del calendario, ya que sería señal de que no es preciso seguir llamando la atención sobre ello, de que la violencia contra las mujeres (por el hecho de ser mujeres no por el hecho de que la violencia esté presente en muchos sectores de la sociedad) no existe como tal.  Y he querido elegir este tema dedicado a ella y a su esfinge maragata porque su obra fue una continua denuncia de la situación social de la mujer: de la trabajadora, de la que no lo era; de la joven, de la adulta, de la mayor; de la que sabía leer y de la que no; de la de ciudad y de la entorno rural; independientemente de su clase social: matrimonios pactados, violaciones, trabajo excesivo, falta de acceso a la educación, explotación laboral por encima de la masculina…

Mercedes G. Rojo

¡Niña! Si quieres bailar como una auténtica maragata ¡no saltes! Deja que tus pies se deslicen sobre el suelo, que no se te abra el rodo ni las cintas se despeguen de tu cuerpo. La buena bailadora ha de bailar con los brazos pegados a la cintura, la mirada baja, prendida en el cinturón del hombre que baila ante ella…

La voz de mi tía abuela resonó en mis oídos con el sonido de la flauta y el tamboril y un repiqueteo de castañuelas sonando de fondo. Como mi padre había hecho tantas veces en sus tiempos mozos, yo me había refugiado de la fiesta escondiéndome en la Fuente Nueva –me daba vergüenza bailar-. Con un libro entre las manos, y lejos del bullicio de la gente que festejaba, me había quedado dormida acariciada por el calor del mediodía. En mis sueños se mezclaron los ecos de mis propias vivencias con los de aquellos personajes que un día Concha Espina creara inspirada en estas tierras y, al despertar, entendí por fin las palabras de mi tía abuela; entendí que aquel deslizarse con la mirada baja podría ser una muestra de sumisión ante el poder de lo masculino, entendí que aquella zapateta que el hombre lanzaba al viento era la prueba de su poder y su dominio sobre ella. 

Entendí o creí entenderlo porque la realidad es que, a pesar de todo, siempre han sido fuertes las mujeres de estas tierras y, permaneciendo solas en ellas tanto tiempo, solas han sabido sacar a sus hijos adelante y mantener en pie las casas que les daban cobijo.

La mirada baja, el paso suave… O tal vez fuera el dolor el que les restara fuerzas para elevar su mirada al futuro y enfrentarse con brío a su destino. 

La mirada baja, el paso suave… Como una esfinge, los sentimientos ocultos tras la impasible entereza de sus gestos.

Astorga, madrugada del 11 de febrero de 2018

Editorial Lobo Sapiens

https://www.lobosapiens.com/artistas-de-león-al-rescate-de-concha-espina

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