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#Papeles privados: ¡Estaba ante una Monto! by j re crivello

La capacidad de crear surge, de instruirla, de atraerla, o dejar que aquella se someta a diferentes estímulos. Por ello he elegido cuatro supuestos desde donde comenzar si uno escribe desde los Papeles Privados de su familia.

—Preguntando a la madre o el padre o las abuelas o aquellas tías que guardan la memoria familiar. O inclusive a un amigo acusador que siempre nos dice: ¿te acuerdas cuando tú…?

—Revisando imágenes antiguas (fotos o filmaciones cortas)

—Generando un debate en el WhatsApp familiar y colgando alguna foto, con ello provocaremos un alud de respuestas.

—Aunque los objetos hablan. Aquellos objetos que se suceden en la familia y están dotados de un poder evocador, y nos refieren a antiguos compromisos familiares.

Con el borrador y claves obtenidos y decididos a enfrentarnos al vacío, a los miedos, a las temidas olas y el naufragio. Veremos, que los viajes al pasado permiten construir solidas historias de amor, o de odio, o intermedias. Para ello, no es bueno hacer trampas, abriremos ese cajón repleto de fotografías, o llamaremos a esa tía del pueblo o provocaremos en el WhatsApp. ¿O no somos escritores?

Veamos un ejemplo.

En la planta superior las cajas se apilaban. Me intrigaba una en particular y decidí dejarla, parecía ser de mi abuelo, y baje hasta la segunda planta. Esa mañana me había llegado una carta de Mother, siempre dos líneas, siempre desde los 200 metros que nos separaban, decía:

Querido hijo:

Estoy bien. Esta mañana he regado todas las plantas. Me siento intranquila. El país va en una dirección inadecuada. Te quiere. Mama.

Me limpie un poco, me cambie rápidamente y abrí la puerta a Silvia Lara. Ella me beso en la mejilla y paseo por la parte baja de la casa. ¡Mi madre! Fue la expresión utilizada, para agregar, que hacía años que esa inmensa casa aparecía varada en aquella esquina y cualquier vecino la utilizaba de referencia para sus asuntos, o para explicar la razón de una dirección. Las expresiones populares, eran del tipo: Vaya Ud. para allí, gire por esa casa, venga desde allí y esquive esa casa. Todo transcurría alrededor de esa referencia. Y ahora ella estaba dentro. ¡Y con su dueño! De nada sirvió que le dijera que era de Mother, que yo solo era el hijo único. El heredero de una vasta familia que acabaría conmigo, que terminaría con Mother, quien siempre aparecía en todos los tejes y manejes. Y se me ocurrió decir: “¡hasta en el regreso de Perón!” Ella se giró y con una sonrisa dijo: “le haremos presidente en las próximas elecciones, para luego superarle. ¡Los montoneros traeremos la revolución! Y convertiremos estas casas en centros de cultura, si hasta me imagino en aquel rincón tiramos varias paredes y fundamos ¡un teatro popular!” Estaba ante una Monto –pensé-. Medio país era Monto, y en las elecciones de octubre del 73 le harían rey o presidente, con lo cual el ciclo se cerraba desde aquel lejano 1945. ¡Que fastidio! ¡Tantos años para estar en la misma canción que se repetía! Ella se acercó, y me apartó de mis pensamientos y me cogió de la mano para preguntarme ¿Qué me tienes preparado? “Nada… o algo” –dije-. Fuimos hasta la cocina y abrimos una botella de vino. Luego dos sándwiches y nos subimos hasta la única habitación habilitada de la planta alta. Solo un colchón en el suelo, un ropero grande y antiguo y una ventana que daba a un jardín descuidado e inmenso. Era verano, enero del 73. Si hasta sonaba a película de Hollywood. Abrí la ventana. La ciudad había desaparecido, aquello era un pulmón de celoso verde y de sus costumbres. Se me ocurrió preguntar ¿y… aquí pondréis un parque para los niños? Pero, al girar mi cabeza, ella estaba desnuda, solo reía. Me contagio su manera tan cálida y descuidada de ver la vida. Me quite la ropa y participe de esa fiesta de optimismo. Mother quedaba muy lejos, a pesar de vivir a dos calles. El país y la elección del General estaban muy lejos, todo de repente se había fundido en tan solo esa risa de Silvia Lara, inconfundible, alegre y vital.


Relato construido sobre papeles privados alrededor de 1973.

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