lunes, agosto 31 2026

El sentido de la existencia indica la misión. by Ana de Lacalle

El término misión, para mí personalmente, tiene ciertas connotaciones cristianas si lo entendemos como haber sido enviado a realizar determinada tarea por alguna autoridad. De hecho, etimológicamente proveniente del latín significaría algo así como ser enviado a actuar o a realizar una acción.

Así es que, prefiero hablar de sentido de la existencia que, aunque parezca más trascendente, surge del interior de cada uno, no hay autoridad que pueda validarla o invalidarla y se materializa en lo que otros colegas han denominado “misión”, es decir qué hago en la vida para que ésta merezca ser vivida, tenga valor y me proporcione una cierta sensación de bienestar conmigo misma. Reconozco que el término misión, a diferencia de sentido por sí solo, implica quizás tener al otro en perspectiva. Curiosamente, si analizamos en profundidad qué da sentido a la vida de un humano, si vamos quitando capas a cuanto podamos responder, nos apercibimos de que, en la base, de toda existencia concreta, el individuo necesita la relación con los otros tanto desde una cooperación material, como desde un punto de vista emocional. Por lo tanto, son los otros los que nos reconocen como existentes con determinadas cualidades, nos dan afecto, y en esta interacción hay un intercambio mutuo de lo que necesitamos para sentir que la vida vale la pena; siempre los otros.

De esta manera, el sentido de la existencia no es para nada algo trascendente, sino la sencillez que radica en qué hago yo y cómo esto me vincula con los otros. En este hacer se efectúa un co-hacer, o acciones reciprocas que nos permiten superar y sostener los momentos más difíciles a todos.

Hay otro elemento que considero fundamental mencionar con relación a este sentido, o “misión”. Lo que hacemos en la vida es variado y va cambiando y fluctuando. Hoy puedo dedicarme a la educación, por ejemplo, y en unos años a escribir; y, esto, porque nosotros mismos somos cambiantes y dinámicos. Ahora bien, ¿qué es lo que no cambia si mi existencia es digna de ser vivida? Pues sencillamente el sentido: ese estar con los otros proporcionándonos una vida humana, ese tenerlos siempre en cuenta porque sin los otros acabamos no siendo nadie. Quiero matizar que no estoy menospreciando la importancia de la soledad que todos necesitamos, a ratos, porque sin ella no habría vida interior, y sin la interioridad no puede darse refluencia, intercambio profundo con los otros; simplemente porque no tenemos nada que dar.

En síntesis, el quehacer concreto es dinámico como el mundo en el que vivimos -y más ahora con la velocidad que se producen los cambios y el tiempo escaso para ir asimilándolos- , sin embargo el punto de partida y el propósito con el que vivimos, para que la existencia sea satisfactoria, deben ser los otros, la conciencia de que o somos conjuntamente o acabamos no siendo nada.

Ana de Lacalle (blog personal)


Descubre más desde Masticadores

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Descubre más desde Masticadores

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Descubre más desde Masticadores

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo