domingo, mayo 24 2026

La última batalla M. D. Álvarez

Los había protegido con su cuerpo, no sufrieron ningún daño, pero su espalda se llevó la peor parte. Aun así, logró levantarse y alzar la biga de 500 kilos que había caído sobre sus hombros. No estaba en su naturaleza dejar a ningún amigo atrás.

«Sácalos de aquí», le dijo a su lugarteniente, «yo me encargo de acabar el trabajo, luego os alcanzaré».

Ella sabía que había llegado la hora de sacar su naturaleza salvaje y acabar con todos los batallones de enemigos. Y él era muy capaz de hacerlo por sus amigos, iría hasta el mismo infierno a rescatarlos.

Antes de irse, ella le besó en la mejilla y le dijo: «Nos vemos pronto».

Se sentó en posición de loto, esperó a verlos desaparecer y comenzó a concentrarse. Su bestia interior estaba rabiosa por salir. Al fin liberó al monstruo que llevaba dentro y que dejó aquella terrible cicatriz en su espalda. Desde aquel momento, él fue su guardián, no lo dejaba salir, aunque este día fue necesario soltarlo.

Surgió un majestuoso hombre lobo de pelaje dorado. Los batallones que avanzaban sobre él quedaron petrificados al ver aquel ser. Comenzó un combate sin igual, su furia era inagotable, despedazaba y destrozaba los cuerpos con tal violencia que, cuando había masacrado a la mitad de los batallones, el resto se retiraba en desbandada.

Fue entonces cuando la vio aparecer. Sabía que ella volvería por él, pero no quería que lo viera así, siendo un animal salvaje. Sin embargo, sabía que debía acabar el trabajo si no quería que volvieran a atacar su planeta. Se lanzó contra las huestes que huían despavoridas y cuando terminó, estaba rodeado de miles de cadáveres destrozados.

Estaba agotado y cayó rendido. Ella acudió a recogerlo, tenía heridas profundas, pero en su estado bestial se cicatrizaban casi al instante. Poco a poco, el monstruo volvió a su interior y él volvía a ser aquel de quien se había enamorado.

Sus días como defensor tocaban a su fin, ya no quedaban enemigos contra quienes luchar. Se recuperaba poco a poco en una cama de hospital junto a sus amigos. Solo ella conocía su secreto y no se lo reveló a sus amigos.

M. D. Álvarez (Link Blog)


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