Ando por nuestra calle, una armónica suena en mi cabeza, faltan minutos para que suceda y que vuelva a llover.
Llego y empujo la puerta, una mesa manchada con sueños rotos, cartas entreabiertas y una polilla vuela sobre un vaso de papel.
No retrocederé esta noche, hay un camino de velas encendidas guiándome hacia donde todo lo perdí.
Muevo un pie y luego el otro, es un ritmo fácil de aprender, los bancos han desaparecido, ya descansaré después.
Bajo esa farola que un día no esquivé, busco esa receta cuya letra no entenderé, pero seguiré buscando en mi cuello tu pulso bajo mi piel.
Caen los días en el calendario, creo que ha llegado la hora de correr, no puedo llegar tarde, no puedo equivocarme otra vez, y si bajan la persiana, pondré un pie y me colaré.
@xavier Sánchez.- El Poeta Zeb.- poema
@Rosell ilustración
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