El libro que podéis descargaros en PDF, a continuación, ha sido editado y distribuido exclusivamente en Perú, así como depositado en la Biblioteca Nacional de el país. Por esto agradezco la confianza al filósofo Gustavo Flores Quelopana, artífice de esta publicación.
Atendiendo a la demanda que algunos me habéis hecho de poder acceder al texto os lo facilito en formato PDF, incluyendo el prólogo que tuvo a bien realizar el mismo editor. No obstante, por su contenido, al revés que, en la mayoría de los textos, recomiendo leer primero mi desarrollo del tema y, a posteriori, casi como una primera crítica de este, el prólogo.
Se aceptan y serán bien acogidas nuevas reseñas críticas -que significa análisis del contenido, y evaluación-. Gracias a los que estéis interesados.
Link para descargarlo… Pulse aqui
Extracto del libro.
Debate sobre verdad y postverdad que aparece en el libro de Ana de Lacalle
En segundo lugar, esta incertidumbre tras el derrumbamiento de “la verdad” ha llevado a muchos pensadores, reacios a esta pérdida de lo fundamental del inicio de la modernidad, a ver una conexión de consecuencias inmediatas con la democracia, el poder y los totalitarismos. Según Joan García Del Muro Solans, en un ensayo sobre la pérdida de la verdad y la era de la posverdad:
“El adiós a la verdad, que había sido festejado como una exigencia irrenunciable del progreso democrático, puede volverse contra la propia democracia. Actualmente, estamos empezando a constatarlo.
Al diluir la noción de verdad, se desvanece, también, el espacio para un diálogo significativo, para un pensamiento crítico: sin puntos de referencia no puede haber ni control objetivo, ni crítica intersubjetiva.
La situación soñada para los protagonistas del totalitarismo y de la posverdad”.
Para el autor, la disolución de la verdad absoluta era necesaria para que pudiera darse un contexto democrático, es decir con libertad de opinión y expresión como derecho básico de toda democracia, para que sea posible un diálogo. Sin embargo, hay que reconocer que este espacio significativo al
que alude el autor no se da en las actuales democracias. Lo que los ciudadanos observamos continuamente como muestra del ejercicio. Merece la pena insistir en que esta supuesta objetividad quedó puesta en cuestión desde Kant, al menos, y que el hecho de habitar un mundo posmoderno, nihilista, implica que no hay hechos sino interpretación de los hechos. No obstante, la práctica del contraste intersubjetivo del que habló Kant puede ser un referente orientativo.
Lo que los ciudadanos observamos continuamente como muestra del ejercicio democrático es ausencia de contrastación en profundidad de propuestas políticas, y una retahíla de insultos, mentiras y superficialidad propagandística. ¿Esto lo ha provocado la posverdad? ¿No será que la
posverdad es, desde el principio, la práctica de una política basada en el engaño y en el convencer al ciudadano y ganar votos a cualquier precio, y las faces news no son más que herramientas de este panorama patético? Es como preguntarse: ¿que fue antes la posverdad o el fraude democrático?
La situación, al margen de otras consideraciones, es que quien ostenta el poder, ostenta también la facultad de construir la verdad. (Puedes continuar leyendo el libro en el link citado más arriba)
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