¿ESTAMOS PERDIENDO LA MEMORIA O SIMPLEMENTE HEMOS DEJADO DE EJERCITARLA? by Vecca Preetz

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Antes recordábamos números de teléfono, direcciones, cumpleaños y hasta conversaciones enteras. Hoy tenemos un dispositivo que recuerda casi todo por nosotros. ¿Qué está pasando con nuestra memoria?

Tengo 56 años y pertenezco a una generación que aprendió a recordar por necesidad.

Sabíamos de memoria los números de teléfono de nuestros familiares y amigos, direcciones, las fechas de los cumpleaños y hasta los aniversarios de personas que formaban parte de nuestra vida. Recordábamos patentes de los autos, detalles de una imagen casi con total precisión.

No necesitábamos consultar una agenda digital para saber cuándo era el cumpleaños de alguien querido. Tampoco teníamos un GPS que nos indicara cómo llegar a cada lugar.

Simplemente, lo recordábamos.

No digo que nuestra memoria fuera extraordinaria ni que antes todo funcionara mejor. Pero había algo que hacíamos con mucha más frecuencia: ejercitarla.

Hoy tenemos una herramienta para casi todo. El teléfono guarda nuestros contactos, las aplicaciones nos recuerdan las fechas importantes, el GPS nos lleva adonde queremos y los buscadores encuentran en segundos aquello que antes debíamos recordar o hurgar pacientemente en la memoria hasta que lográbamos extraerlo.

Hemos ganado comodidad, sin duda. Pero hay una pregunta que me viene rondando desde hace tiempo:

¿Qué sucede con una capacidad cuando dejamos de utilizarla?

 

UNA MENTE LLENA DE INFORMACIÓN, PERO CON POCA ATENCIÓN

Vivimos rodeados de estímulos. Un mensaje interrumpe una lectura, una notificación nos distrae mientras conversamos y, antes de terminar una tarea, ya estamos pensando en otras tres.

Leemos, escuchamos, miramos videos y recibimos información constantemente. Sin embargo, ¿cuánto de todo eso permanece realmente en nuestra memoria?

A veces entramos en una habitación y olvidamos para qué fuimos. Leemos una página y, al terminar, tenemos que volver al principio porque no recordamos lo que acabamos de leer. Nos presentan a alguien y, unos minutos después, ya no recordamos su nombre.

No todos los olvidos tienen la misma explicación. El estrés, el cansancio, la falta de sueño y otros factores también pueden afectar nuestra atención y nuestra memoria.

Pero hay algo que merece foco: hemos aprendido a consultar antes que a recordar.

Y quizás estemos perdiendo el hábito de detenernos, observar, prestar atención y hacer el esfuerzo de recuperar una información.

¿Y SI VOLVIÉRAMOS AL PAPEL?

Hay una actividad sencilla, cotidiana y al alcance de casi todos que parece hemos olvidado: escribir a mano.

Cuando escribimos con lápiz o bolígrafo no solamente trasladamos palabras al papel. Coordinamos movimientos, reconocemos formas, organizamos pensamientos y participamos activamente en la construcción de lo que queremos expresar.

Diversas investigaciones sobre aprendizaje y procesos cognitivos han encontrado beneficios de la escritura manuscrita en determinadas tareas de aprendizaje y retención de información.

No se trata de afirmar que escribir a mano soluciona los problemas de memoria ni que la tecnología sea nuestra enemiga.

Se trata de recuperar una práctica que nos invita a bajar el ritmo y participar activamente de lo que estamos viviendo tanto a nivel emocional como vivencial.

Porque escribir también es una forma de estar presente. De validar lo que nos pasa, de recordar…

UNA PEQUEÑA INVITACIÓN

Quisiera proponerte algo.

La próxima vez que tengas que recordar un número, una dirección o el nombre de alguien, intentá hacerlo antes de consultar tu teléfono.

O cuando termine el día, tomá una hoja y escribí cinco cosas que sucedieron. No busques fotografías ni revises tus mensajes. Intentá reconstruir tu jornada desde tus propios recuerdos.

Quizás te sorprenda descubrir cuánto recordás. O quizás descubras cuánto necesitás volver a ejercitar esa capacidad.

No importa cuál sea el resultado. Lo importante es comenzar.

Porque tal vez no necesitemos más aplicaciones para recordar. Tal vez necesitemos recuperar el hábito de hacerlo.

La memoria también necesita que le demos un lugar en nuestra vida.

Y quizás ese lugar vuelva a estar, sencillamente, sobre una hoja de papel.

Si esta reflexión despertó tu curiosidad, te invito a seguirme en Instagram: @veccapreetz.emociones

Estoy preparando una propuesta especial para quienes quieran volver a ejercitar su memoria, recuperar la atención y descubrir todo lo que podemos entrenar a través de la escritura a mano.

Muy pronto compartiré más detalles.

Porque todavía estamos a tiempo de volver a entrenar nuestra mente.


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Escritor & Editor (email contacto: fleminglabwork@gmail.com)
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Ha publicado en los blogs de El País, Le Monde, Clarín. Ha editado 16 libros disponibles en Amazon y otras plataformas.

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