Con la puesta de sol tu cuerpo renace,
entre las sombras recorres tu morada,
hipnotizados los diablillos con tu mirada
y tus esclavos te limpian hasta el sable.
En el crepúsculo sales de tu castillo,
los aldeanos te adoran y se ofrecen,
preso de tus ojos hasta el fondo se los metes
y se la chupas toda sin ningún castigo.
A medianoche vuelas por Manhattan,
aterrizas en Central Park y vigilas,
te acercas a la chica más guapa,
con tu labia consigues engañarla,
te gusta jugar con la comida,
te acercas a su cuello y la enganchas.
@Iván A. Guerrero
@Imagen Pinterest
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