miércoles, septiembre 9 2026

Mundo de apariencia – por Paola Jiménez Rivas.

Salir a la calle, nunca fue tan complicado para un ave diferente a las palomas, o cualquier otra pequeña y dulce colorida.

Para un buitre, un cuervo, o un búho, por ejemplo; Las cosas son diferentes. Porque no somos como las confiables y fácilmente despreciables palomas, ni hermosas delicadas con dulces cantos y fácilmente enjaulables, como el resto que revolotean por los sitios poblados de humanos.

Nosotras, tenemos que formar alianzas en la noche y cantar más lejos de todos, porque nuestro canto incomoda.

Escondernos, porque el mundo no acepta nuestra apariencia, ni como miramos, ni el color que tenemos, nuestra forma del pico y las garras, ni el tamaño que tenemos.

Toda nuestra apariencia es sinónimo de miedo, necesidad de controlarnos y desaparecernos, por eso tenemos que escapar.

No nacimos para estar cantando cerca de balcones, ni mendigando en jardines.

No tenemos la apariencia dulce y el carácter complaciente. Siempre tenemos que estar alerta y atacar, cuando sea necesario.

Nadie sabe que el momento de reunirnos cerca del agua y entre las montañas, o entre ruinas y edificios abandonados, es todo el tiempo del mundo.

Es la realidad y la verdad.

Es todo el amor real concebido que, pueden tener las aves más inteligentes para la humanidad.

Por eso no podemos dejarnos confundir y así, no hayamos escogido nuestra apariencia, la tenemos como nuestro escudo para salir del enfermo mundo normal y sostener el infinito mundo etéreo y celestial, donde vivimos todos.


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