martes, septiembre 8 2026

LA DESPEDIDA by Alberto Quero

Nosotros también estamos tristes. Cierto que nuestros ojos no derraman lágrimas, pero en el fondo también estamos tristes. Sabes que lo que afecta a uno nos afecta a todos; recuérdalo, quizá algún día les sirva. No, probablemente no volvamos a vernos, al menos no en esta forma. Así es; también lo lamentamos. De cualquier manera, antes de irnos definitivamente, queríamos decirte ciertas cosas, dejarte nuestras sugerencias finales.

Para empezar, nos sentimos urgidos a elucidar algo. Tal como te dijimos en nuestro primer encuentro, nos aflige grandemente la enorme cantidad de mentiras en nuestro nombre. Por supuesto, estaríamos contentos si pudieras aclarar la situación. Debes hacer énfasis en esto: cierto que henos conversado en varias oportunidades, pero nunca te hemos desnudado y acostado en una cama de acero para hacerte estudios, nunca hemos buscado a las hembras de tu especie para insertarle embriones nuestros; seríamos incapaces, a ti te consta, de usar ninguna criatura con ánimos distintos a los que su propio progreso dicte. Mucho menos a combinar nuestra raza con la tuya: grados tan distintos de desarrollo mental y vital, no pueden hibridarse de ninguna manera. Exactamente, nosotros nos hemos mantenido en el plano estrictamente espiritual. Tu presencia aquí siempre ha respondido a otros intereses, y por lo mismo, nos hemos valido de otros métodos.

Lo que sucede es que no hemos sido nosotros los únicos interesarnos por ustedes. Esa es la causa de que los vehículos que ustedes han visto no sean todos iguales ni ejecuten los mismos itinerarios. Por ejemplo, los triangulares no pertenecen a nuestra galaxia sino a otra un tanto más lejana; sí, es otro pueblo. Las usan para mediciones longitudinales y de fenómenos atmosféricos, para ellos es sumamente interesante porque hay ciertos elementos que no conocen, como el que ustedes llaman hidrógeno. No estamos autorizados para revelar esa información. Correcto. Recuerda lo que te hemos dicho acerca del manejo de la gravedad. Indudablemente. También eso puede modificarse con los procedimientos que te hemos enseñado. Fue así como nosotros logramos eliminar la gravedad. Tienes razón; en algunos aspectos las condiciones a las que hemos tenido que enfrentarnos han sido mucho más desfavorables que las que han visto ustedes, de manera que si nosotros hemos podido, ustedes también. No estamos autorizados a revelar es a información.

Pero no nos apartemos de lo que ahora nos ocupa. Nos resulta imposible dejar de decirles lo que pensamos. En realidad estamos profundamente consternados, no lo negamos; no sólo nuestros líderes sino también todo nuestro pueblo se halla abatido y decepcionado. Hemos visto con pesar que los esfuerzos que hemos hecho, durante miles de sus años, se ha perdido irremediablemente. En tu mundo construimos bases y templos. Sí, también las siete islas concéntricas de las que tanto has escuchado: fuimos nosotros, fue nuestra cultura la que les entregó el método para que se iniciaran en los caminos de la sabiduría. Tu especie recibió nuestras sugerencias y siempre las desoyeron.; ustedes nunca nos han tenido en cuenta. Por lo mismo, todas nuestras visitas han sido en vano. Cierto, íntimamente nos desalienta que cuanto les hemos enseñado se haya perdido. Pero no está allí nuestra mayor desilusión; al final, cada pueblo es libre de escoger el camino de evolución que mejor le plazca, el que mejor satisfaga sus necesidades. Después de todo, de eso se trata, del despertar que todos los sistemas deben superar, pero como una decisión puntual y voluntaria, no como una imposición ajena. Claro, solamente le corresponde a ustedes. Exactamente. Las normas del acertado proceder están en manos de cada especie y ninguna tiene potestad para intervenir en los usos de las otras. Por eso nosotros les hemos advertido, pero jamás nos hemos entrometido directamente en los actos de ustedes ni en las consecuencias que ellos provoque. Lo que verdaderamente nos preocupa es que no vemos que algún correctivo, ni el que nosotros les ofrecemos ni otro. La verdad es que no queremos extendernos demasiado, bien conoces tú estos temas. Además, no es nuestra misión reprenderles, no hemos venido con esos fines. Correcto.

Ahora escucha, esto es lo más importante. Algunos de los tuyos han empezado a sospechar que el concepto que ustedes llaman tiempo, en la realidad es inexistente y se trata únicamente de una interpretación bastante rudimentaria de la eternidad. Eso es correcto. Pues bien, dado que todo ocurre simultáneamente, nosotros nos hemos atrevido a inspeccionarlos acontecimientos que ustedes piensan que todavía no han sucedido, pero que en realidad están en otra secuencia de la linealidad astral. . entre ustedes también hay algunos que han comprendido que somos pura energía y ella es indivisible. Pero no es a esa energía a la que nos referimos ahora, sino a la otra, a la primordial. Eso deben descubrirlo ustedes mismos; lo único que podemos decirles es que la energía  de la que te hablamos ahora no es sólo indivisible ni inextinguible, sino que funciona como lo que ustedes llaman eco. . y lo que es más importante, ella puede cambiar de frecuencia; para que lo entiendas, te diremos que la energía puede ser transformada según su polaridad y ustedes se han empeñado en emitir la de baja radiación y en transformar en baja la que tiene alta radiación. Eso no podemos responderlo; no, no porque no queremos, sino porque no tenemos la respuesta

Presta atención. Acaso esto suene como eso que ustedes denominan ridículo y que nosotros, te confesamos, jamás logramos entender. Acaso suene simplemente a cosa sabida, a evidencia inobjetable, en fin. Usen los conocimientos que les hemos heredado. Y ya; no pueden darse el lujo de seguir desviando sus fuentes energéticas en frecuencias disonantes. Ya; no pueden esperar ni uno más de sus minutos. Únicamente si alteran su flujo molecular y lo elevan hacia periodicidades vibratorias adecuadas, tal vez podamos regresar a modificar, desde el principio, toda la secuencia de acontecimientos. Exacto; lo que ustedes llaman Historia es absolutamente modificable, recuerda lo que te dijimos acerca del tiempo. De modo pues, que si ustedes lo desean, podrían transformar y rectificarlo todo., no solamente lo que todavía no ha ocurrido, sino lo que ya ocurrió. Sí, sabemos que esto es un poco complejo, pero no podemos darte mayores detalles. Únicamente si llevan a cabo el plan que te hemos confiado serás capaz de verlo abiertamente. Exacto.

No, no pienses que estamos interfiriendo. Nosotros apenas hemos visto, y eso es lo que nos ha traído hasta tu planeta. Lo que hemos comprobado no es en absoluto halagador. No por otra cosa hemos querido conversar con ustedes.

Bien, eso es todo. Solamente se nos ocurre una sola cosa que podemos decirte a modo de despedida: no pierdas las esperanzas. Francamente nosotros ya no tenemos. Una y otra vez tu grupo ha sido obstinado y nuestros esfuerzos han sido vanos. Es por ello que no estamos optimistas; los tuyos han dado continuas muestras de despreciar cualquier mensaje que venga de nosotros, pero nos tranquiliza que al menos quieras intentar algo al respecto; quizá tú, en tanto último de nuestros voceros, tengas algo de suerte, quizá a ti te escuchen. Eso es todo por el momento, humano. Sí, por qué no: acaso en algún momento, cuando completes esta fase de conocimiento, puedas venir a visitarnos en Mummu. Claro, claro que podrás quedarte con nosotros. No, ahora no. Porque no soportarías nuestra gravedad ni eres comprender los principios básicos de la telepsicotrónica. Acaso después. También nosotros estaremos felices de volver a verte.

Párate ahí. Sí, en el haz de luz; es el mismo mecanismo por el que has entrado siempre, sólo que ahora la fuerza es centrípeta. Igual que las veces anteriores, sentirás que bajas suavemente y serás depositada en la azotea de tu casa. Despreocúpate, no recordarás nada de la civilización de Mummu, ni nuestro planeta, ni nuestras naves, ni siquiera esta conversación. Eso es todo. Adiós, humano.

 

 


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