Si subiera por tus dedos, pronto me descubrirías; sería imposible no causarte un cosquilleo. Te desharías de mí con un golpe certero: un instintivo puntapié al viento.
Preferiría, tal vez, subir por tu talón; trepando tu tobillo en un descuido. Ascenderé con cuidado, acariciándote despacio; como si siempre hubiese sido parte de tu cuerpo. Pero doblar en tu rodilla me sería muy complejo, pues tu muslo temblaría sin remedio.
Mejor te busco de noche y subo hasta tu oído, para quedarme a vivir en tu cerebro.
@Federico Rivolta
@Imagen Pinterest
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