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EL CAMBIO DE MONEDA Y SU COMIENZO by Silvia Salafranca

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Llevaba ya varios meses tirando de los ahorros, aquellos que no son ni tuyos, que se convierten en deudas pendientes por diferentes lugares. Amigos que inclusive dejan  de serlo y dan su dinero por perdido. Otros que comprenden tu difícil situación y no te abandonan en tus luchas.

El caso es que después de perder el trabajo en nuestra humilde tienda de barrio, se fue convirtiendo nuestra vida en un dramático efecto dominó que parecía imparable. Mi esposa estaba a pocos meses de tener a nuestro tercer hijo, al que columpio con su sonrisa y ojos de inocencia, mientras mi cabeza inquieta repasa el incómodo flashback que me mantiene en un insomnio. Detrás, llegó el no poder pagar las letras de la casa, mal vender vehículos, al igual que otras pertenencias que nos pudieran alargar el encontrar una salida. Esa que en un hombre de 46 años se transforma en un problema. Las opciones a la hora de encontrar trabajo fueron todas, sin hacerle ascos a nada, pero era un paseo de currículo vitae donde al cerrar la puerta, veías como acababan en la basura. He hablado muchas veces con Concha, ella es 10 años más joven que yo pero el invertir los papeles… sería un caos para mí, que no sabría desenvolver.

̶  Papi que no me escuchas.

̶  perdona Juan ¿qué decías?

̶  ¡tengo caca!

̶  Vamos directos para casa, madre mía, sí que tienes caca.

Le decía con una sonrisa mientras que le llevaba en mis brazos.Yendo camino de nuestra casa alquilada que nos mantenía aún en algún sitio, fui observando a toda la gente de aquel humilde barrio en Carabanchel y entonces al llegar:

̶  Cariño Juan va cargado de regalito, lo voy a cambiar pero ven porque creo que tenemos una solución que no habíamos tenido en cuenta.

̶  ¡Voy! Me dijo Concha mientras que yo iba directo al cambiador. Anda dame un beso ¿qué es lo que se te ocurrió?

̶  Bueno ¿Tú has visto el barrio?

̶  Claro, ¿qué le ocurre?

̶  Nada, absolutamente nada, pero podríamos emigrar a un lugar donde con poca ayuda podamos comenzar de cero.

Concha se quedó pálida. Habíamos tenido muchos cambios en nada de tiempo, más de los que uno tal vez es capaz de asimilar sin perder la cabeza o caer en una depresión. Eso era algo que por nuestros hijos, no aceptábamos como opción. El llorar sin buscar alternativas no entraba en nuestros planes. Lo único sin solución, como siempre hablábamos Concha y yo, era la muerte y aquí estábamos para seguir sin dudarlo. Puede que mi forma impulsiva no fuera la adecuada para darla esa elección sin prepararla antes. “Cariño lo hablamos en la noche”. La dije para no extenderme sin saber cómo plantearlo y sin dar algún lugar donde emigrar. Termine de cambiar a Juanito y fui directo a mi portátil vi que la wiffi de la vecina en la que estábamos enganchados no me mostraba problemas y me puse de manera concienzuda a buscar. Miraba por Perú, Bolivia y resto de Latinoamérica. Vuelos para cinco y que sería necesario y volvía a buscar nuevamente. En la cena me había quitado un peso de encima por lo menos yo tenía clara una solución y ahora solo quedaba ver si al final se hacía efectiva.

Cenamos con la locura de siempre vi como Concha no sé ponía apenas nada en su plato para dárselo a Manolo y yo hice lo mismo con Juanito y María, la di besos, la abracé y nos pusimos a recoger todos la mesa.

̶  Mira que me gusta tu pijamita de franela, más friolera no puedes ser.

̶  Pero bueno Antonio, ¿te quejarás de mi bonito pijama?

̶  No me quejaría nunca del tesoro más grande que tengo en esta vida.

̶  Anda ven aquí pilluelo que te has ganado un beso y ahora dime cuál es tu  idea que sé que estás deseando y yo me he tratado de mentalizar.

La abracé en mi regazo, tumbados en el silencio de la noche que se interrumpía con algunas toses de Manolo.

̶  Bueno he mirado muchas opciones y no te quiero marear con ellas, creo que la más lógica es Marruecos. Te expongo los motivos. Cercanía, transporte para poder hacerlo, cambio de moneda y diferencia de ella en Dirham 1 € son 11,1433 dirhams. Su entorno es bonito de todo lo necesario, playas, montañas.

̶  Si que te ha dado de sí la tarde  ̶  Me dejo riéndose pero muy atenta.

̶  No te rías, ya has visto que por más que busco opciones de trabajo por mi edad no estamos encontrando nada. No pienso quedarme para ver que no hay alternativa.

̶  Sigue cariño, que te estoy escuchando.

̶  Bueno he pensado varias opciones para trabajar allí, está claro que la tienda allí con el rechazo al cerdo y sus productos serían apostar por algo complicado, pero tu cocinas muy bien y a mí la parrilla de carne de vaca y pescado no se me da nada mal, imagina tu haciendo tortillas españolas, paellas y yo el resto. Yendo con lo que nos quería prestar tu padre y mi hermano que hemos estado rechazando podríamos comenzar de cero.

Aquella noche no se hablo más y ya han pasado seis meses de aquello, no fue nada fácil cambiar, pero llevamos cuatro meses aquí ya he logrado coger los horarios donde las megafonías nos despiertan para la oración del Corán. Los dos primeros meses todo era una locura y echas de menos la familia, tu hogar, tus costumbres. Los niños te miran con una cara desangelada y tratas de hacer tripas corazón a tanto cambio. Hoy estoy mandado dinero para ir devolviendo nuestras deudas mientras que por el otro lado ahorramos. Hoy me llevo a Concha a cenar conmigo; Aanisa, una de las cocineras que ayudan en nuestro restaurante, se ha ofrecido a quedarse con los niños.

Mientras nos sirven el té contemplo radiante a Concha sin esa cara de cansancio que hace meses atrás nos acompañaba diariamente.

Dijo Concha, me alegro de aquel día que llegaste con Juanito cagado para darme tu idea. Me alegro dentro de todo lo que hemos pasado de haber emigrado y darnos una oportunidad para comenzar de cero.

Agarraba muy fuerte a mi esposa de la mano mientras que yo le respondí:

̶  Cariño, el mundo no es de nadie, esta puesto desde que nacemos para conquistarlo y sea aquí o en el lugar que sea prometí en el altar estar a tu lado, hoy tengo claro que las cosas saldrán bien. Por cierto apréndete el baile de los 7 velos que luego yo te haré el salto del tigre.

̶  Hay picaron, dame un beso y calla, que la última vez que dijiste eso vino Juanito.

 

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