Te observo
cobijada junto al brasero
o bajo nuestra higuera generosa,
tú tejes el olor del campo
la marea
las lágrimas olvidadas
y la voz de los ausentes.
Cuatro vueltas al derecho, dos al revés.
Madre
hiladora de la luna
araña de estambres invisibles
de tus dedos se descuelgan
la urdimbre que me hilvana
y el abrigo del invierno.
Cuatro vueltas al derecho, dos al revés
Madre
de sonrisas trenzadas en la lluvia
trenza también mi pelo
mis venas
mis terrores
enséñame los nudos que anclan la memoria
las señales para escapar del laberinto.
Cuatro vueltas al derecho, dos al revés.
Madre sacerdotisa
cántaro del tiempo
heredo tu hebra inagotable
y tus agujas numeradas
(del dos, del seis, del nueve).
Cuatro vueltas al derecho, dos al revés.
Y que el ovillo de mis muertos
me alcance.
Poemario: Eva mitocondrial /Ediciones en Huida. Colección Cara B
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