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DECREPITUD by Felicitas Rebaque

Ilustración de Jerry Winick

No tengo miedo a la muerte, temo a la decrepitud, confesó Salvador Paniker en una de sus últimas entrevistas.

Me identifico totalmente con sus palabras. No tengo miedo a la muerte. Asumo que la fecha de caducidad está registrada en el libro de nuestra vida. Pero sí temo al deterioro físico,  mental e intelectual.

En mi trabajo como enfermera, atendí a ancianos que aguardaban, en condiciones terribles, a que su reloj biológico se detuviera. Piel sobre huesos, úlceras tremendas supurativas y malolientes en sus cuerpos, que ningún tratamiento terapéutico puede curar.

Personas  amarradas a la vida tan solo porque su corazón late y sus pulmones respiran, aunque sea fatigosamente, mientras sus familiares les rodean de cariño y se desviven en procurar que sus últimos días sean lo más confortables posible.

¿Eso es vivir?

Quiero pensar que no eran conscientes de su paupérrima situación.

Quiero pensar que  el deterioro mental que suele acompañar  al derrumbe del cuerpo, les impedía darse cuenta del estado en el que se encontraban. Pero en algunos, vi una mirada angustiosa solicitando un final más digno.

Quiero pensar que han sentido mi caricia sobre su rostro, que han  captado mi mensaje de ternura y piedad.

Ignoro cómo será mío, pero dejaré escrito mi testamento vital. He pedido a mi familia que no me dejen terminar mi existencia de esa manera indigna por una erronea muestra de amor. Si prolongan esa “no vida”, yo no estaré allí, tendrán un cuerpo vacío,  la carcasa que acogió mi esencia, pero en ella no habrá nada sustancial que me represente. Mi espíritu habrá transcendido a otras esferas.

Blog de la autora: https://felicitasrebaqueblog.wordpress.com

4 respuestas »

  1. «Quiero pensar que no eran conscientes…» Es una forma de alivio dentro del mal mayor.
    Creo que «ser consciente de», en este caso, no es lo mismo que «pensar acerca de». A veces el cuerpo dice ¡basta!, pero la mente quiere más (no quiere irse sin dejarlo todo bien atado) y a la inversa, la mente dice ¡basta! pero el cuerpo quiere más, especialmente si está en buen estado ya que es un organismo biológico que quiere seguir existiendo y para ello no necesita ni mente ni consciencia. El pensar, acerca de, imaginar,visualizar, es lo que realmente nos turba ya se refier a nosotros mismos o a aguien cercano.
    Es un tema interesante, aunque un debate inacabable dado que las experiencias de cada uno son diversas.

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