Archipielago

Doce hijos, seis con esquizofrenia: una historia de amor y oscuridad en Hidden Valley Road

El drama de la familia Galvin, y sus implicaciones en el avance de la ciencia, del estadounidense Robert Kolker, es una de las mejores crónicas periodísticas de los últimos tiempos

Por Daniel Arjona Publicado en El Confidencial

Todo el mundo conocía y apreciaba a los Galvin en Hidden Valley Road (Colorado Springs), a donde se habían mudado en otoño de 1963. Cómo no. Nada menos que 12 hijos 10 de ellos varones—, un padre capitán de las Fuerzas Aéreas, una madre tan sociable como autoritaria y una curiosa afición a la cetrería que hizo famosos a los halcones de la familia que sobrevolaban diariamente el barrio. Don casi nunca estaba en casa debido a sus viajes de trabajo y era su mujer Mimi quien gobernaba con mano de hierro un hogar donde el exceso de testosterona juvenil estallaba en forma de peleas constantes. Lo normal. Una noche, a los 16 años, el primogénito y deportista modelo Donald hizo añicos 10 platos en la cocina. Sus padres lo pasaron por alto. Aquel era un muchacho taciturno y un mediocre estudiante, pero poco más, a otros chicos les iba mucho peor. Sin embargo, Donald sabía que, desde hacía ya algún tiempo, algo no iba bien en su cabeza.

Tres años después, en 1966, después de torturar a varios gatos, arrojarse a una hoguera y dos intentos de suicidio, sus padres fueron a buscar a Donald a la universidad, donde lo encontraron lavándose el pelo con cerveza. Cuando lo llevaron a casa, les aseguró que la CIA le andaba buscando y se tiró de pronto al suelo: «¡Nos disparan!». Aquello fue solo el principio. En los años que siguieron, uno detrás de otro, seis de los vástagos de los Galvin fueron despeñándose en el pozo negro de la locura. Una aterradora historia de amor y oscuridad se cerró sobre una arquetípica familia americana que, sin embargo, permitió también unos avances tan rápidos como sorprendentes en la investigación de las enfermedades mentales y que ahora rescata un libro espectacular del periodista Robert Kolker: ‘Los chicos de Hidden Valley Road. En la mente de una familia americana’ (Sexto Piso, 2022).

‘Los chicos de Hidden Valley Road’ (Sexto Piso).

«Parece imposible calcular las probabilidades de que llegue siquiera a existir una familia como esta», explica Kolker, «y mucho menos de que se mantenga intacta el tiempo suficiente como para acabar saliendo a la luz. No ha resultado fácil hasta ahora detectar el patrón genético exacto de la esquizofrenia: su existencia se anuncia, pero de manera fugaz, como el parpadeo de unas sombras en la pared de una caverna. Durante más de un siglo, los investigadores tenían entendido que uno de los mayores factores de riesgo de padecer esquizofrenia era la heredabilidad. Lo paradójico es que no parece que la esquizofrenia se transmita de modo directo de padres a hijos. Psiquiatras, neurobiólogos y genetistas estaban todos convencidos de que tenía que haber en alguna parte algún fragmento de código genético que determinara la enfermedad, pero jamás han sido capaces de localizarlo. Entonces llegaron los Galvin, que, por el alarmante número de casos, ofrecían un mayor grado de información respecto del proceso genético de la enfermedad de lo que nadie hubiera considerado posible».

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