Intento recordar
la primera vez
que no se cruzaron nuestras miradas.
Me pierdo en las dunas del tiempo,
cuando la distancia
era un caballo desbocado
sin jinete.
Recuerdo silencios
que me llamaban,
miradas furtivas
que no escuchaba,
absorta en los rescoldos de amores desahuciados,
ignorante vagabunda ciega
sin lazarillo ni bastón.
Bebí la sangre de almas errantes
y te esperé océanos de tiempo,
como el conde vampiro a su amada.
Te busqué sin encontrarte
en los campos alfombrados de estrellas ,
la espuma del mar y el rumor de la caracola,
y te hallé sin buscarte en las tardes de niebla,
la luz menguante del ocaso y el frío del amanecer.
Enviaseló a tus amigos:
- Compartir en Threads (Se abre en una ventana nueva) Threads
- Compartir en Mastodon (Se abre en una ventana nueva) Mastodon
- Compartir en Bluesky (Se abre en una ventana nueva) Bluesky
- Más
- Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
- Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
- Haz clic en Pinterest (Se abre en una ventana nueva) Pinterest
- Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
- Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
- Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
- Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
Descubre más desde Masticadores
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.