Paula.- Crónica por Jesús Cello

Estimated read time 2 min read

Hoy estuve en tu ciudad disfrazado de poeta tan solo por unas escasas horas eternas, que al menos fueron suficientes para certificar que todas las mujeres tenían tu rostro pero ninguna tenía tu voz, que todas llevaban en sus carteras, en sus bolsos, palabras escondidas y ninguna verdad, que ninguna alcanzaba el identikit de tu alma ni las huellas digitales de la alegría del coraje, de tu fatigada ilusión, sólo tatuajes de amores ausentes en pieles gastadas de rutina.

Caminé tus calles, me senté en tus bares y disfrute el rumor silencioso de tu gente y en todas las esquinas tropecé con el fantasma de tu ausencia, con el secreto de tus pasos, con tus caminos perdidos, con la belleza de tú río inmóvil que no es más que un desierto de flores tardías, de primaveras consagradas que por fin llegan. Tal vez sea por eso que la poesía besa donde los labios no alcanzan.

Puedo ver algo de vos en tu ciudad ciega de amor, tal vez sea éste atardecer sangriento o esta luna rebelde que te odia, en el apuro de tus taxis o éste instante maravilloso del espejismo de tu infancia, que me estás mirando con tú antifaz de manos, con tu boca de asombro, con tu perfume amarillo, abusando de tu magia.

Y regresé a la ciudad de donde vine para escribirte estas palabras en un sólido silencio, palabras hambrientas de sábados, palabras cansadas de todo.

He robado tus flores por cobardía y he escapado de tus jardines como un loco sin esperanzas que justifiquen esta osadía.

@Jesús Maria Cello.


Descubre más desde Masticadores

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

You May Also Like

+ There are no comments

Add yours

Deja un comentario