Las palmas aletean
en la cal del silencio,
sugieren lejanías
de tomillares viejos.
Algo en el aire busca
indagar en la herida,
aquella que acompaña
la luz y la materia:
no son huellas del paso,
del cruce de caminos
en que acaban unidos
este hoy y el olvido;
son las ondas que dejan
los barcos de la vida
abriendo el pecho oscuro
bajo el hielo marchito.
Golpean sus agujas
las palmas en la cal
del muro que me acoge;
es tan duro el silencio.
@Feliciano F. González poema
@Imagen Pinterest
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