Déjame que te acompañé por Inmaculada Campos

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Déjame que te acompañe
con mi farolillo encendido.
La noche es cerrada y oscura,
y temo que tus delicados pies tropiecen,
con cualquier guijarro suelto del camino.
Déjame que te acompañe
y te contaré, para que no se te olvide
que luché en mil batallas
y mil batallas perdí
pero de todas ellas, salí indemne.
Que fui marinero sin barco,
y pescador sin redes.
De como con luna nueva
salía a buscar alondras
para acercarlas luego a cantar en tu ventana.
Te contaré, porque no lo sabias,
como recogía agua de lluvia
y la especiaba
con limón, romero y lavanda
para perfumar tus sabanas mientras dormías.
Que las primeras uvas
las hacías madurar con tu sonrisa,
y con ellas hacia yo vino dulce
para refrescar nuestros días de verano.
Te contaré también, por si no lo recuerdas,
como en otoño me gustaba
recoger hojas secas en mi viejo sombrero
y las hacia caer luego sobre ti
para que me sonrieras.
Déjame que te acompañe,
con mi farolillo encendido.
Que te bese, te arrope y te arrulle.
Déjame que me invente otro cuento,
antes que llegue el invierno,
antes de que te duermas

@Inmaculada Campos

@Imagen Pinterest


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