Sé que no sabes lo que yo podría contarte y tan oscuro está en tu pensamiento.
Sé que no sientes, por no ver lo que yo veo y careces de la emoción del color y el movimiento.
Sé también qué sientes más de lo que yo siento.
Que tú tacto es como la seda que acaricia tu cuerpo.
Que tu oído alcanza los más lejanos lugares perdidos del universo.
Que los aromas los percibes con esa intensidad que hace que, se desmenucen en tu cerebro, uno a uno, discerniendo.
Que tu instinto te hace dilatar los instantes vividos, con curiosidad, con deseo, con el gusto de aprenderlos.
Y yo quisiera decirte tantas cosas.
Qué cuando sientes el calor en tu rostro, hay un Sol en el universo que nos calienta e ilumina a todos.
Cojo tu mano, y haciendo un círculo te cuento que tiene esa forma, como la de las pelotas con las que jugabas de niña, como los globos de tus cumpleaños, como las manzanas que llenan de dulzura tu paladar y tus sentidos.
Del color, cómo podría decirte.
Es como esa sensación que te hace vibrar al sentir un beso en tus labios, ardoroso, pasional, pleno de fuerza y deseo, es amarillo o naranja a veces, como el color de esa fruta que tanto jugo llevan dentro.
Cómo explicarte cómo es un rostro humano.
Tiene tantos matices como existen seres humanos en el mundo.
Cojo tu mano y acaricio mi rostro, sientes la suavidad que la piel tiene, tengo ojos, esos que también tú tienes pero que aún abiertos no sienten.
Los míos, te ven, eres bella, mucho, denotas curiosidad en tu expresión. Tu boca como la mía, ahora sonríe, eso es que, estamos felices, ¡toca!, la curva de tus labios y los míos han subido hacia los lados, eso es alegría, cuando se curvan hacia abajo, la tristeza nos invade hasta lo más hondo.
Eso que sobresale más arriba, es la nariz, ahí percibes todos los aromas de la tierra, la tuya, siente más que la mía, pues yo con la mirada, he perdido cierta capacidad para percibirlos.
Tus oídos, como los míos, perciben los sonidos, y con ellos eres capaz de sentir más que ningún otro. En la lejanía, el canto de un ave, ¿sabes? ellas están llenas de plumas y vuelan.
¿Cómo es una pluma?
-Preguntarás.
Mira, toca esta que tengo en mi mano.
¿Ves?
Es suave y ligera, como los pelos de tu cabeza, pero muchos y muy unidos, con la forma que sientes en tus dedos, eso las hace volar por el aire, siguiendo las rutas del viento, ese que mueve tus cabellos.
Podría contarte cosas de la luz que yo veo, pero creo que poco a poco te seguiré contando, hasta los sentimientos que produce abrir los ojos y ver el color del cielo.
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