Como cada mañana, al salir de casa,
se desprenden de ti los restos de la noche,
con animales cautivos, arañas traicioneras,
letreros que prohíben el viaje de los sueños.
Un lugar que no ha sido se evapora en el humo
de un café bien caliente, perdiendo sus raíces.
El peso de tus pasos vuelve a tocar tierra,
tus manos hacen nido en los espejos de aquellos
que escuchan ciegamente.
Te sientes como un niño en sus primeras horas
abriendo escaparates dentro de los ojos.
Todo lo puedes ver y todo lo deseas;
en el amor te vences
como la piedra hundida
que nunca toca el fondo.
Eres la verdad, y solo tú lo sabes,
basta con abrir la puerta y dar un primer paso
para salir a flote.
@José María Ysmer poema
@Imagen Pinterest
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