Fragmento III – Epifanías desde la habitación 14 (con vistas al contenedor de basura)
He vuelto a Roma.
La ciudad me recibió con una sinfonía de claxon, un
taxista que me dijo “bella ma stanca” (ni tan bella, ni
tan descansada),
y una señora que discutía con una estatua como si le
debiera dinero.
La pensión donde me alojo tiene nombre celestial: “San
Pietro in Sonno”.
El sueño no sé dónde está, pero las cañerías hablan en
lenguas.
Desde la ventana veo la cúpula del Vaticano… si
entrecierro los ojos y me tapo medio rostro con la
cortina.
Un turista alemán me preguntó si “sentí a Dios en el
camino”.
Le respondí que sentí a Dios, a Satanás y a los dos en la
misma persona en el albergue de León.
Hoy no pedí nada al cielo.
Ni señales, ni respuestas.
Pedí un espresso doble, y por primera vez… me lo
trajeron sin errores.
Reflexión del día:
Quizás la espiritualidad no está en mover Roma con
Santiago,
sino en sentarte quieta, mirar el caos… y no necesitar
explicarlo.
Firmado:
La que ya no reza. Solo observa. Y a veces, ríe.
@Victoria Suéver
@Imagen Pinterest
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