Ya lo decían otras mujeres al llegar a cierta edad, algunas antes que otras, pero todas coincidiendo en el mismo mensaje ¡Que a estas alturas ya no estamos para perder el tiempo!
Atrás queda eso de agradar por agradar y guardarse las apariencias por el qué dirán. La vida es un suspiro y recorrer tan breve camino viviendo conforme a las ideas de los demás es caótico, absurdo, consume la vitalidad, fríe el cerebro, deja el cuerpo hecho unos zorros y el deseo al nivel de una colilla pisoteada en el mismísimo infierno. Joder, con perdón que sea tan malhablada, pero ¿Se han parado a pensar lo que les queda? (suponiendo que alcancen la vejez, claro está), ¿No les pone los pelos como escarpias y la congoja por las nubes saber que viven todos y cada uno de los días casi exactamente igual al anterior?
No pretendo ser alarmista, ni quisiera generarles más angustia, bastante tendrán ya con el incierto futuro del país, la dudosa estabilidad de nuestra querida descendencia, la locura que parece sumir nuestro mundo en un extraño caos en el que todo vale (todo, menos lo que debería valer). Me viene cierto tufillo a comodidad impuesta, de esa de la que alardeamos cuando, en realidad, somos conscientes de que vivimos en Matrix, pero sin la posibilidad de esquivar las balas. Y todas vienen derechitas hacia nosotros. Parecemos estar esperando un mañana que nunca llega porque, en realidad, lo que queremos es que nos caiga como por arte de magia. Dormidos, esperamos cumplir
sueños sin mover el trasero de nuestro círculo de seguridad y, esperando desesperamos, pero sin intención alguna de cambiar.
Les diré un secretito, el día es HOY. Es AHORA.
Comiencen por hacer aquello que desean (dentro de la legalidad) y que se niegan por eso de “querer encajar”. No son piezas de lego, son seres individuales y únicos. Aprovéchense de ello. Les diré otro secretito, la magia reside en el camino recorrido para alcanzar el sueño, aún a sabiendas de que quizá nunca lo podamos lograr.
Y no solo es cuestión de perseguir sueños lejanos, es disfrutar de los pequeños placeres que la vida nos ofrece a diario. Es escribir un relato erótico y que no importe lo que piensen quienes lo lean. Es ese “aquí te pillo, aquí te mato” con la pareja/ amante/ amigo/a con derecho a roce y que pueda comprender diferentes zonas de la casa, extendiéndose así a lugares de lo más variopintos y, por supuesto, mucho menos aburridos que la cama (a la que siempre podrán volver).
¿Han probado a comer con los ojos vendados sin saber lo que hay en el plato? Dulces, salados… Sin duda, una experiencia de lo más recomendada, sobre todo si el plato es la piel (y no me refiero a la propia). Los hielos sirven para algo más que enfriar el cubata, señores, y las lenguas tienen muchos más usos que a los que acostumbramos en ocasiones.
No es necesario esperar un aniversario para poner velitas (y utilizarlas, si se diera el caso), y la música es gran compañera, tanto para limpiar la casa como para pasar un buen rato.
Aquí va otro secretito, no hace falta que duelan las piernas para pedir un masaje (u ofrecerlo), con final feliz y por el mismo “precio” Las piernas deberían doler más después que antes, si se ha hecho correctamente. ¿Saben que el sexo es un antiinflamatorio natural? Adiós al dolor de cabeza, o de menstruación, (y no me sean escrupulosos). Ducharse antes y después suele ser lo lógico, pero ¿Qué me dicen de esa sensación de enjabonar a la pareja? El vaho en el ambiente, el agua cayendo en
una deliciosa cascada, esos olores que se licuan en deseos bajo la piel… ¿Saben todo lo que pueden hacer con tan solo dos manos? ¡Y eso por no comenzar a añadir objetos cotidianos!
Venga, un poquito de imaginación, menos novelas de Grey y más sabor a la vida, a la de verdad. Intentemos apartar las penas, los desamores, los malos tragos (que solo traen resaca, pero no borran recuerdos) y vivamos como se merece el poco tiempo que nos han dado. Que yo no sé si después habrá o no habrá algo, pero por si acaso ¡Que me quiten lo “bailao”!
¡Que no estamos para perder el tiempo!
@Laura Redondo texto
@Imagen Pinterest
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