En esta cárnica tierra, rezuma el mundo.
El delirio se vierte cada noche
en la candidez de un cuello
que es refugio, en la furia uterina
de un pubis de linóleum,
en un rostro de hule con parche de pirata
o en la sombra virulenta de una palabra de amor.
Pero esta vez seré cicatriz y arena,
porque ya no hay mascarones, ni navíos ni puertos.
Ahora tendremos que inventar otros peces
y nadar incertidumbres.
Todos los poemas corresponden al poemario inédito «La fonética de mi calcetín zurcido»
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