Hay una lisura en los días
que son razón del cielo
donde se asienta un delirio
en cada intento rebelde
de ser la estría materna de la vida.
Brama el amor en la piel cierta
de cada de julio
que dice ser azul
-sin permiso del mar-
brama para reclamar los besos
dibujados en los labios huidizos,
ardiente paraíso de los años de flores en las manos.
Acaso haya una herencia de estrellas
en el rellano de una casa deshabitada abandonada,
allí, donde el viento decide que hacer con las hojas caídas.
Iré descalza y vestida de domingo
para alcanzar ese brillo que desprende la quietud.
Enterraré los silencios pendientes
y donaré a la tierra las preguntas
que nunca llegaron a destino,
humilde y quieta
con esa brizna de tristeza enlazada en el cuello.
Estrenar un sueño
a pesar del frío residual
que cabalga por las horas
en que me vuelvo grito.
@Rocío Redondo de la Calle
@Imagen Pinterest
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