Ella…
no llega:
ocurre.
Y algo en mí se quiebra
como un vaso solo
en la madrugada.
Ella…
cuando entra, la luz se retira,
sí, cuando entra, la luz se retira.
No levanta la voz,
pero el mundo entiende
que debe escuchar.
Ella…
no promete nada,
por eso quema.
Camina lento,
como quien ya sabe
dónde duele el alma.
Ella…
tiene la noche cosida a la piel,
sí, la noche cosida, temblando en la piel.
La Luna le cuelga cansada en la oreja
como un error
que no pide perdón.
Ella…
guarda mis versos
donde nadie mira.
Y cuando sangro por dentro en silencio,
me nombra despacio
y vuelvo a existir.
Ella…
no es mía.
Nunca lo fue.
Pero cuando se queda a mi lado,
hermano…
todo lo demás
aprende a caer.
Ella…
no es cielo.
No es ley.
Pero en su sombra
descansa mi fe.
@Joaquín Lourido
@Imagen Pinterest
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